La guerra entre el Puerto y el Concello se endurece con un nuevo frente de batalla. La policía portuaria paralizó ayer la colocación de parquímetros en la calle Cánovas del Castillo, frente al centro comercial A Laxe, por "carecer de autorización" y alegar que el vial es competencia de la institución que preside Corina Porro. Ésta manifestó que el Ayuntamiento "debe solicitar el permiso", y se estudiará si cumple los requisitos para recibirlo. El concejal de Tráfico, Xulio Calviño, recibió la información en plena rueda de prensa para informar, precisamente, del plan de aparcamiento del Casco Vello, que incluye la instalación de las expendedoras en esa calle para facilitar el estacionamiento a los vecinos. "Es una pataleta infantil y un disparate", criticó después, al esgrimir tres documentos que, según expuso, avalan la facultad del Concello para colocar allí las máquinas de cobro.
El conflicto se abre sólo una semana después de que el Ayuntamiento paralizase el derribo de la nave de cableros, donde Porro proyecta una fuente cibernética multimedia, por "carecer de licencia y no ajustarse al Plan Especial del Puerto". Esta vez es la Autoridad Portuaria la que actúa. Operarios de la empresa concesionaria de la XER colocaban a media mañana los postes de los parquímetros, pero el trabajo quedó a medias. "Yo no digo que no haremos la cesión, pero no pueden llegar y ponerlos sin comunicárnoslo. Deben presentar la solicitud por vía administrativa", argumentó la presidenta del organismo. Como ejemplo de otras actuaciones en las que hay coordinación entre ambas instituciones citó la regulación del tráfico para transportes especiales de las obras del Auditorio.
Reacción "infantil"
Calviño achaca lo ocurrido a una represalia "infantil" por la paralización del derribode la nave de cableros. El plan de alternativas para aparcar del Casco Vello tras el decreto que restringe el estacionamiento en el barrio incluye 38 plazas de zona azul en Cánovas del Castillo en las que tendrían prioridad los vehículos de los vecinos. Tras presentarlo, Calviño compareció una segunda vez después de documentarse sobre la competencia municipal para actuar en la calle. Esgrimió la ordenanza de la ORA –ahora llamada XER–, aprobada en 1996 "con un gobierno del PP y siendo Corina Porro concejala", matizó. En ella se incluye Cánovas entre los viales con zona azul. Citó también el convenio del proyecto "Abrir Vigo al Mar", en el que se señala que "el Concello se compromete a establecer una regulación del tráfico adecuada a las características de los espacios públicos", entre otras zonas en esa calle. La urbanización que se realizó allí dentro del proyecto también consta entre los espacios cedidos al Ayuntamiento en el marco del acuerdo. Y finalmente se refirió a la Ley de Tráfico, que establece en un Real Decreto la potestad municipal de fijar medidas de estacionamiento limitado en las vías urbanas.
El concejal anunció que dio instrucciones a sus técnicos para que se remitiese al Puerto el plano de la remodelación del tráfico y de la colocación de las máquinas expendedoras, y dijo confiar que el organismo "no ponga problemas" y se solucione el nuevo conflicto institucional. "Creo que éste es el modo de resolver el tema, pero no con pataletas infantiles como las que acabamos de vivir", reprobó el responsable de Movilidad.
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