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La Voz de Galicia
Análisis | Los problemas de la ordenación urbana en Nigrán
Urbanismo bajo sospecha

03/06/2006 | m.á.r. | VIGO


GUSTAVO RIVAS

LA «TOMA» DE LA ALCALDÍA.

Un vecino exhibe un cartel de protesta ayer en el sillón que corresponde al regidor nigranés.

Urbanismo y Nigrán nunca fueron un matrimonio perfecto. El hoy socio del PP en el Gobierno, el ex alcalde independiente Avelino Fernández, batió en su momento el récord español de licencias por habitante. Un decenio después, de nuevo la ordenación del territorio ha provocado una estampida vecinal de traca en el Concello. Tanto, que el portavoz del PSOE ya anunció que está reuniendo información para poner el documento «y sus peculiaridades» en manos de la fiscalía».

¿Qué tiene el Plan General para provocar semejante cólico ciudadano? Para entenderlo, mejor describir primero al variopinto municipio costero de las Rías Baixas. Poco más de 15.000 habitantes viven en un parque residencial de 7.000 viviendas, de las que casi un 50% se ocupan sólo en verano y algunos fines de semana.

El plan prevé duplicar la población y también el número de viviendas, pero concentra la mayoría de las urbanizaciones en una estrecha franja y prohíbe edificar en casi un 50% de lo que hoy es zona rural, obligando en el resto a los propietarios a hacerse con 4.000 metros de terreno para levantar una casa. El documento permite edificios de cuatro alturas y plantea una carretera de 32 metros de ancho y cuatro carriles que dividirá el Nigrán residencial del rural y que desemboca en Vigo en una pista forestal, porque la ciudad olívica suprimió la circunvalación que moría en la zona.

En las tensas asambleas vecinales que precedieron al convulso pleno, los vecinos aseguraron que el Nigrán edificable «está ya en manos de grandes promotoras» y temen que la venta del rural a bajo precio acabe en «recalificaciones y pelotazos».

Al alcalde Alfredo Rodríguez, ex concejal en Vigo y todavía director general del Celta, le aparecen las primeras fisuras en su grupo. Hasta tres concejales (dos del PP y un independiente) se negaron a celebrar ayer el pleno a puerta cerrada. Sus administrados lo acusan de residir en otro municipio (Baiona), mientras su socio del PINN, el constructor Avelino Fernández, se pasa buena parte del año en Agadir (Marruecos). Tanto si al final se aprueba como si no, el de Nigrán es ya un urbanismo bajo sospecha.




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