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GALICIA

18/02/2008 | Xerardo Porto | SANTIAGO


Miles de gallegos se movilizan en Santiago contra el ´urbanismo salvaje´


Los manifestantes acusan al bipartito de continuismo y de ser "cómplices" de los destrozos.


El inminente plan acuícola, la ampliación de piscifactorías, Reganosa en Ferrol, parques eólicos por doquier, puertos deportivos y rellenos en las playas. Desde la Costa da Morte hasta O Courel y desde A Guarda hasta Ribadeo, la costa de Galicia y el interior, en peligro por "un terremoto de especulación". A groso modo, ésas fueron las razones que ayer reunieron en Santiago a alrededor de 8.000 personas, convocadas por la red "Galiza non se vende", que integra a más de sesenta colectivos ciudadanos.

La protesta, convertida en una "mani-festa-acción" por los organizadores, partió de la Alameda y terminó en la Quintana, en el ya tradicional recorrido, de días de protesta por el Prestige o el 25 de julio. Durante la marcha, apoyada por organizaciones ecologistas como Adega, Verdegaia o Greenpeace o por el Sindicato Labrego, se gritaron consignas contra la destrucción del territorio gallego.

Los asistentes se mostraron muy críticos con las medidas del bipartito, en especial con sus planes relativos a la acuicultura, la minería y la gestión de residuos y su política de infraestructuras, como el AVE o las autovías.

"Gobierne quien gobierne, Galicia no se vende" fue el lema más coreado por los miles de manifestantes, junto a otra versión personalizada en el presidente de la Xunta: "Touriño, atiende, Galicia no se vende".

Los portavoces de la marcha denunciaron "el urbanismo salvaje" producto de la política continuista del actual Gobierno con respecto al anterior, que permite "la instalación de empresas depredadoras a cambio de nada". Así, Fins Eirexas, coordinador executivo de Adega, habló "de falta de ordenación" más que de problemas derivados de la ordenación del territorio. "Desfeitas"

Del plano general al particular, el manifiesto final, leído por hasta diez portavoces de los grupos presentes, intentó recopilar todas las "desfeitas" que actualmente sufre Galicia. La más mentada, el plan acuícola, porque está al caer y por el acuerdo reciente que concede a las piscifactorías ya instaladas una moratoria de hasta 28 años. Pero hubo muchas más críticas, unas para proyectos, otras para realidades. Ence y Reganosa, las centrales térmicas de Meirama y As Pontes, los vertidos a los ríos, el modelo de transporte, los planes urbanísticos para ver quien construye más, depuradoras... hasta las críticas a la caza del zorro y a cuatro edificios de nueve plantas que van a cegar las vistas del parque Rosalía en Lugo.

Y todo, según los organizadores, por culpa de unos políticos "cómplices silenciosos y coautores de la catástrofe". "Galicia votó por el cambio, se escuchó, pero todo sigue igual", reprocharon. Acabado el acto, independentistas de Agir intentaron reclamar la atención arrancando la bandera de España que colgaba del mástil en la compostelana Casa da Parra.

Parodias de los conselleiros y ambiente festivo

Hubo críticas, sí, pero todo dentro de un marco festivo, con disfraces y música. Desde el stand de Galicia d´Or, parodiando a la multipublicitada ciudad de vacaciones, hasta las personas disfrazadas de Touriño, Quintana y Feijóo o de conselleiros como Carmen Gallego y Manuel Vázquez, que repartían billetes de un millón de euros.

No asistió ninguna representación política del espectro parlamentario, aunque sí históricos como Xosé Manuel Beiras o Camilo Nogueira, ya alejados del Bloque, partido a quien los manifestantes comparaban con socialistas y populares.

Dos actrices ejercieron de presentadoras, Mónica García y Mabel Rivero, de la Fundación Galicia Verde, que fue la encargada de cerrar el acto.




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