
El Concello abre un nuevo frente con el Puerto, esta vez por las obras en la nave de rederos (O Berbés) y en los antiguos edificios de la fruta, detrás del edificio de la Xunta. La Concejalía de Urbanismo envió ayer por la mañana una resolución a la Autoridad Portuaria en la que exige "la suspensión inmediata" de la actividad en el plazo de 24 horas por ser "incompatibles" los proyectos con los usos permitidos en esos ámbitos. De hacer caso omiso, la notificación remitida advierte de que la Policía Local acudirá hoy mismo a colocar el precinto. Y avisa además de que, si se incumple el mandato, el Ayuntamiento informará al fiscal, dará orden de corte de suministro de energía eléctrica y agua, e impondrá sucesivas multas de 600 a 6.000 euros. El Concello ya precintó una obra portuaria el pasado 8 de febrero, el derribo de la nave de cableros, donde Corina Porro proyecta una fuente cibernética. El solar sigue vacío después de que el Juzgado de lo Contencioso número 1 mantuviese la paralización tras autorizar la retirada de los escombros.
El edil responsable de Urbanismo, José Mariño, compareció ayer para informar de esta nueva orden sobre las obras de las naves de O Berbés y la fruta, y acusó a la presidenta de la Autoridad Portuaria, Corina Porro, de "saltarse la legalidad una vez más". "El Concello aplica la ley por igual para todos los ciudadanos", argumentó, para asegurar que las dos actuaciones "son claramente ilegales porque no se ajustan al Plan Especial del Puerto". El Concello ya había denunciado ambas obras en los tribunales y pidió la paralización cautelar. Aunque sus recursos fueron admitidos a trámite, el Juzgado no decretó la suspensión.
Urbanismo emitió informes desfavorables a sendos proyectos, antes de que empezasen a ejecutarse, en los que señalaba la "total incompatibilidad" con las ordenanzas del Plan Especial. En septiembre Mariño encargó un nuevo documento jurídico, que concluyó con el mismo resultado. "Es claro y por eso tomamos esta decisión", defendió ayer el concejal.
El proyecto de O Berbés, presupuestado en 1,25 millones, consiste en la transformación de la antigua nave de rederos en una pescadoteca, un edificio vinculado a la promoción del sector que también contaría con aulas didácticas y de formación. En las instalaciones de la fruta la inversión aún es mayor, casi 4,8 millones. Allí Porro proyecta una segunda terminal para cruceristas, cafetería, dependencias para la Guardia Civil, Cruz Roja y la propia Autoridad Portuaria, y y otros espacios a disposición de la institución.
Los técnicos indican respecto a O Berbés que los usos permitidos allí en el Plan Especial son los de "industria alimentaria basada en la pesca fresca", y las nuevas edificaciones no deberán exceder las dimensiones de las actuales. El informe apunta que la rehabilitación amplía la nave, lo que ya vulneraría la norma, mientras que el uso debería ser el "comercial", y no se ajustaría al autorizado.
En las naves de la fruta la ordenanza establece una utilización "comercial portuario, tolerándose el de industria en régimen general restante". Los técnicos mantienen que "no figura ni el uso portuario previsto ni el tráfico de pasajeros".
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