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GALICIA

29/04/2012 | Julio Pérez | VIGO
   

La CNE descarta que Galicia incorpore nuevos parques eólicos


El regulador solo contempla la entrada de 3.500 megavatios ya autorizados

Aunque la propia moratoria que el Ministerio de Industria impone a las primas a la energía renovable contempla el carácter temporal de la medida, lo cierto es que cada vez existe una mayor sensación de que la paralización a efectos prácticos de nuevas instalaciones va para largo. El Gobierno no muestra ninguna prisa en reabrir el grifo de las retribuciones hasta enfocar una nueva política para el sector y la Comisión Nacional de la Energía (CNE) acaba de revisar su previsión de potencia a futuro, precisamente por el impacto del real decreto aprobado a principios de este año como remedio inicial al control del déficit tarifario. De aquí a 2015, el regulador contempla apenas 3.455 megavatios (MW) más de eólica en la Península. Una cifra que choca de frente con los ambiciosos planes autonómicos para el desarrollo del negocio del viento –por encima de los 8.000 MW– y que solo aquí en Galicia preveía 2.325 MW con los parques del polémico concurso de la Consellería de Economía. El incremento de generación en los objetivos de la CNE, además, cuenta ya con las excepciones recogidas en la normativa, de la que se libran los aerogeneradores que se habían inscrito en el Registro de Preasignación y que, según varias fuentes del sector, protagonizarían la mayor parte del aumento. Ninguno de los contemplados en la comunidad.

"La entrada en vigor de esta norma ha supuesto una revisión a la baja de las previsiones de potencia a instalar en Régimen Especial [la modalidad a la que se acogen las fuentes limpias para recibir una contraprestación pública junto al precio de venta en el mercado], si bien esta reducción se supone absorbida en la Península", recuerda el organismo que tutela el sector energético en su informe marco de 2011. La CNE marca como excepción –la moratoria también lo hace– los sistemas eléctricos de las islas porque "se considera de vital importancia" que las renovables sigan creciendo en ambos archipiélagos "tanto por las causas medioambientales y de eficiencia económica (el régimen ordinario es por lo general más caro que el especial en estos casos) como por lo que supone en capacidad de autoabastecimiento, cuya potenciación tan importante es los sistemas aislados".

Los primeros cálculos dejan en casi 20.500 los megavatios de eólica que están ahora en funcionamiento en España. La misma cantidad que se contempla para el resto del ejercicio. La CNE eleva a 23.944 la potencia instalada en 2013. Y desde entonces, ni un megavatio más. Por si quedaba alguna duda, el organismo presidido por Alberto Lafuente achaca los aumentos registrados el próximo año –que, a la vez, suponen la razón del freno a partir de 2014– a la bolsa de eólica con el trámite de preasignación formalizado y "que no se verían afectadas por la entrada en vigor del mencionado real decreto ley". Con la contención den los hogares y del tirón entre las empresas, la demanda de electricidad en España no volverá a alcanzar los niveles previos de la crisis hasta 2016. De hecho, la evolución en principio –ante el comportamiento esperado del PIB– seguirán con caídas, al menos, hasta el ejercicio que viene, cuando podrían empezar la "recuperación moderada". La atonía del consumo es una de las explicaciones que aporta Industria al bloque de más instalaciones productoras en el sistema. Sencillamente, dice, no se necesitan.

¿Cuál era la previsión inicial de la CNE para la eólica en estos próximos cuatro años? Pues pasar de los 20.500 de 2011 a casi 26.000. Con esa potencia, las proyecciones de futuro apuntaban a que el 39% de la demanda a final del periodo estaría cubierta con el régimen especial, frente al 35% que supusieron en 2010. La revisión de potencia implica "una ligera reducción". Por ejemplo, en la punta del invierno –es decir, en el momento en el que más electricidad se consume–, eólica, solar, cogeneración y la hidráulica subvencionada aportarán el 21% de la demanda, cuando se esperaba el 22%. Pese a los descensos, el supervisor energético defiende la "suficiente potencia disponible en el sistema". "Y, por tanto –continúa–, no resultaría necesaria la instalación de potencia adicional a la ya prevista, puesto que no se esperan problemas de cobertura".

El sector teme que las primas no vuelvan antes de 2017

Cualquiera de los cuatro escenarios que planteaba la CNE en su análisis de la moratoria impuesta por José Manuel Soria a las renovables supone, en el fondo, un aval a la decisión. Según el supervisor, la rentabilidad de los parques en este escenario es "razonable". "Una vez analizados los costes estimados por la CNE para las nuevas instalaciones, en el escenario de referencia de precios del mercado contenido en el borrador del Plan de Fomento de las energías renovables, se considera que éstas obtendrán una rentabilidad razonable por la aplicación de esta propuesta", señalaba, con un consejo expreso, eso sí, a que el fin de la retribución no se aplicara con carácter retroactivo y que el futuro sistema fuera "predecible" para que los promotores sepan a qué agarrarse en el diseño de sus proyectos. Algo que por cierto, la financiación, preocupa en general a la CNE. El informe marco de 2011 señala que la incertidumbre en la construcción de más plantas no está solo en el comportamiento de la demanda eléctrica, sino también en "la falta de financiación" para nuevos planes o inversión en el mantenimiento de las centrales actuales.

En todo caso, para el sector del viento, la situación es más que incómoda. La Asociación Empresarial Eólica (AEE) advierte que sin primas hasta 2017, una de las opciones que presenta la CNE, la actividad está abocada a desaparecer en su vertiente industrial. "La industria eólica desaparecerá de España", lamentan.

La incidencia en el caso concreto de Galicia está todavía por medir. La Xunta insiste en seguir con la tramitación de los parques del concurso, que prometieron una inversión en proyectos industriales de casi 6.000 millones de euros. Pero hoy esos recintos no saben ni cuándo van a funcionar ni si tendrán retribución.




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