Cuando, el 2 de julio de 2002, se publicaba en el B.O.E. la Ley del Parque Nacional de las Islas Atlánticas, parecía que se garantizaba la máxima protección de un espacio natural tan relevante. Desgraciadamente, no todo iba a ser felicidad...
Una gestión desastrosa
Hoy, más de cuatro años después de aquella fecha, tenemos que decir que el fracaso en la gestión del Parque es total, con gravísimas deficiencias organizativas y casos sintomáticos de descuido escandalosos.
Aún sigue sin redactarse el correspondiente Plan Rector de Uso y Gestión que, por ley, debería haberse presentado antes del 2 de julio de 2003, es decir, un año después de la Declaración Oficial del Parque.
Esto no impide que se hayan llevado a cabo obras gravemente agresivas para el medio, como desmontes injustificados, con talas de arbolado incluidas, o excavaciones en las dunas para meter las conducciones de agua y electricidad. En el camino que lleva al muelle de Carracido y en la subida al faro pequeño, se acumulan los cascotes procedentes de numerosas obras menores, carentes de un mínimo criterio, y que muchas veces permanecen mucho tiempo sin rematar.
A finales del verano pasado un numeroso grupo de usuarios y visitantes del Parque denunciaron en la prensa local, apoyándose en numerosas fotografías, la "situación caótica" de las actuaciones iniciadas, y su más que "dudoso respeto medioambiental". (Ver Faro de Vigo, 11/09/06)
Ampliación del Muelle de Rodas
Proyecto claramente relacionado con la sentencia europea que obliga a la liberalización del transporte en la Ría de Vigo a partir de Mayo de 2007, la ampliación del muelle de Rodas será una nueva agresión al medio.
Son ya doce las empresas que presentaron solicitudes en Parques Nacionales para realizar el transporte de viajeros a las islas. Este organismo, que depende del Ministerio de Medio Ambiente, está a la espera de que se apruebe una nueva ley de transportes en el Parlamento gallego para ver cómo se regulariza el servicio y, si procede, analizar las propuestas.
Lo que sí parece seguro es que no se aumentará el número máximo permitido de 2.200 visitantes por día, una cifra ya muy elevada para la superficie de las islas Norte y de en medio. Pero sí se aumentará el número de días de acceso: el transporte marítimo funcionará todos los fines de semana y festivos desde el otoño de 2007 hasta la primavera de 2008, aumentando el negocio de las navieras, pero también la presión humana sobre el espacio natural.
Un descuido escandalosa:
la extinción del Erodium maritimum
La
Hierba de aguja, Erodium maritimum, es una especie considerada en
peligro crítico de extinción que sólo aparece en
otros dos puntos de la geografía española (en San
Así se recoge en el "Atlas y Libro Rojo de la Flora Vascular Amenazada de España" editado por el Ministerio de Medio Ambiente en 2004.
En las Cíes había censados 32 ejemplares, ahora totalmente desaparecidos, todos en una pequeña zona de Monte Faro.
Lo
terrible, lo que da la medida del grado de desidia, de abandono y
descontrol, son las causas de esta extinción: las plantas fueron
destruidas, en mayo de 2006, por una de esas obras descerebradas de las
que hablábamos antes. El lugar que ocupaban fue enterrado
La extinción del Erodium maritimum se llevó a cabo a pesar de que los responsables de la gestión de este espacio natural tenían total conocimiento de su delicada situación. Las obras se realizaron en la totalidad del área de distribución de la especie, sin supervisión alguna.
Un hecho que habla tan clara como negativamente del nivel de protección de la biodiversidad que están llevando a cabo los técnicos y responsables de todo un Parque Nacional, un lugar para el cual se presume el mayor rango de protección, y unos profesionales que, con seguridad, cobrarán nóminas esplendorosas.

Las medidas de gestión para la conservación, además de ser insuficientes están desatendidas, por lo que es necesario actuar con urgencia en este ámbito.
Otro aspecto poco feliz es el de la escasa o nula erradicación de flora alóctona y su correspondiente relevo por flora autóctona. Nada se avanzó en este sentido en los cuatro años y medio transcurridos desde aquel verano de 2002, y los eucaliptos y las acacias siguen mandando en amplias zonas de esta especie de pariente pobre de los Parques Nacionales, el de las Islas Atlánticas, uno de los que menos inversión recibe dentro del estado español.