Compañeras y compañeros:
Volvemos hoy aquí, un año después de la última cita, porque sobran los motivos.
Las personas que gritamos GALIZA NON SE VENDE expresamos nuestra más enérgica protesta ante el panorama que deja este gobierno disfrazado de progresista con sus políticas ambientales y sociales que están destruyendo los recursos naturales de Galicia, su biodiversidad y su patrimonio humano y cultural. Políticas ambientales y sociales que significan la continuación de las de gobiernos anteriores en el triste camino de entregar el país a las grandes empresas multinacionales y a los grandes intereses económicos, utilizando el gasto público para alimentar este obsoleto e injusto modelo económico y social.
Políticas que, sordas y ciegas ante las profundas crisis económica, energética y ambiental que vivimos, pretenden seguir, como si no pasara nada, en la senda imposible del "crecimiento económico continuado e ilimitado". En la trastornada senda de destruír más, para producir más, para consumir más.
La lista de los objetivos y puntos de denuncia es, por desgracia, larga y variada. Se centra en el corazón lastimado de nuestra realidad natural y social:
Denunciamos el olvido interesado de las personas más necesitadas economicamente, por falta de políticas verdaderamente sociales.
Denunciamos el proceso de marbellización do nuestro litoral. Especulación, rellenos agresivos y paseos de hormigón. Niveles de contaminación de nuestras rías que las hacen incompatibles con la pesca y el marisqueo. Un Plan de Puertos Deportivos que pretende multiplicar por cuatro los que ya existen, enmascarando urbanizaciones y apropiación privada del litoral, buscando tan solo un buén negocio a costa de nuestra costa.
Denunciamos un Plan Acuícola devastador de las zonas mejor conservadas del litoral para provecho de las empresas transnacionales. Un plan acuícola que amenaza Corrubedo, Quilmas, Corcubión, Merexo, Camelle, Arou, Seráns, Oia, Lira, Camariñas, Muros, Malpica, Valdoviño, Ribadeo... y hasta 12 lugares más.
Denunciamos un Plan Eólico caótico que no tiene en cuenta áreas de alto valor ecológico, arqueológico, ni las zonas protegidas, que regala nuestros montes a las compañias privadas de electricidad: Serra da Groba, Serra do Xistral, Serra de Careón, Serra do Suído, Os Ancares y tantos otros lugares que nos quieren llenar de molinos.
Denunciamos un Plan de la Minería, que es un triste modelo de expoliación del territorio, zonas de gran riqueza natural roidas por la codicia: A Serra do Courel, a Terra Cha y muchas otras comarcas da Galicia.
Todos estos planes y destrozos se camuflan bajo la falsa cantinela de la supuesta creación de puestos de trabajo. Una cuenta que solo cuantifica los que se crean y nunca tiene en cuenta los que se destruyen, tanto en la pesca y el marisqueo, como en la agricultura, en la pequeña industria, en el comercio tradicional o en el turismo rural y cultural.
Defendemos la pesca artesanal, totalmente desamparada en el camino programado hacia su extinción.
Denunciamos la continuidad de modelos de concentración parcelarias destructoras de áreas de valor ambiental, agrícola y paisajístico, que propicia un modelo de agricultura industrial e insostenible.
Exigimos medidas que eviten el progresivo abandono del rural y del campo, que nos hace ser dependientes, teniendo que importar los productos más básicos y, por el contrario, fomenta la introducción de los peligrosos transgénicos y de los cultivos energéticos.
Nuestros ríos están completamente contaminados y la degradación y sobre-explotación hidroeléctrica está matando su biodiversidad. Los vertidos a los ríos Umia, Tambre, Sar, Gallo, Alvedosa, Lagares, Lengüelle o el desastre del Xallas, son sólo algunos ejemplos
Nuestros montes están sufriendo un proceso de eucaliptización total, acabando con la biodiversidad autóctona, para beneficio exclusivo de las celulosas. Un proceso estrechamente ligado a los incendios forestales que genera mayor vulnerabilidad ante temporales como los que acabamos de padecer.
Industrias nocivas y peligrosas se esparcen por todo el país, como Reganosa, Ence, o el proyecto de Parque de Residuos en O Ribeiro...
Denunciamos los lagos artificiales de As Pontes y Meirama por el peligroso impacto ambiental y social y denunciamos el posible traslado de Ence a la localidade de As Pontes.
Sufrimos un sistema de transportes que fomenta el uso de vehículo privado, significa la continua construcción de carísimas autovías y supone un fuerte e irreversible impacto en el territorio. Un sistema que nunca resuelve definitivamente el problema de la saturación del tráfico sino que lo acrecienta. El Plan de Estradas de Galicia o el Vigo Íntegra son buenos ejemplos de malgasto del dinero público en la perpetuación de un sistema obsoleto e ineficaz, que lleva aparejado el abandono del transporte público, terrestre, marítimo y ferroviario.
El golpe de gracia a nuestra pobre red de ferrocarril viene ahora de la mano del AVE, que va a significar el cierre de docenas de estaciones y el desmantelamento del precario sistema de trenes de proximidad, en aras de un negocio destructor del territorio, elitista y energeticamente insustentable.
La legalidad urbanística, ambiental y de patrimonio son sistemática e impunemente vulneradas con la complicidad de las distintas administraciones, cuando no por su propia actuación e iniciativa. Los cascos viejos de las villas y ciudades, nuestro patrimonio histórico, arqueológico y natural son presa de la destrucción más feroz, incluso los espacios que supuestamente están protegidos.
Proliferación de parques industriales desproporcionados y sin planificación; directrices de ordenación del territorio simplistas y de óptica meramente urbana; proyectos de áreas metropolitanas impactantes y centralizadoras, como las de Coruña-Ferrol o Vigo-Pontevedra; urbanismo masificador y salvaje, campos de golf, depuradoras inoperantes, tratamiento de residuos ineficaz basado en la incineración contaminante y tantas cosas más...
Las personas que gritamos GALIZA NON SE VENDE expresamos nuestras ganas de vivir y de recuperar y potenciar los espacios y conocimientos que nos sirvieron durante siglos, para que nosotros y las personas que vengan después tengamos un futuro garantizado.
"Nosotros sabemos que la Tierra no nos pertenece, sino que somos nosotros los que le pertenecemos a la Tierra". (1)
Por eso no la podemos vender.
Pertenecemos a una tierra antigua, montañosa y delicada, humanizada de forma sustentable durante siglos. Una tierra donde casi cada lugar tuvo y tiene utilidad material y significado vital y que lleva asociado, por lo tanto, un importante patrimonio cultural, histórico, arqueológico y etnográfico. Es un importante patrimonio inmaterial que está integrado en la conciencia colectiva del País.
"Nosotros sabemos que el ser humano no creó el tejido de la vida, sino que es tan solo un hilo de él. Y aquello que hagamos a ese tejido nos lo haremos también a nosotros".(1)
Las personas que gritamos GALIZA NON SE VENDE tenemos muy claro que no nos vamos a quedar indiferentes ante falsos discursos de ciudadanías y democracias cuando se nos criminaliza por ser ciudadanos y expresar lo que pensamos. No nos vamos a quedar indiferentes ante discursos que vacian de contenido las palabras, y esconden detrás actuaciones llenas de parcialidad.
“Como se puede comprar el azul del cielo o el calor de la tierra? Quién puede vender el viento, las olas del mar o la luz del amanecer? El ser humano no puede poseer la tierra, como tampoco puede ser amo del cielo, del frescor del aire o del brillo del auga. Nosotros somos una parte de la Tierra, y ella es una parte de nosotros".(1)
Por eso estamos aquí, para mostrar que aún mantenemos intacta nuestra dignidad de pueblo que no quere morir. Para defender el paisaje, la naturaleza, la Tierra, nuestra identidad y nuestra forma de vida. Para reclamar nuestro derecho a una tierra viva y a una vida digna.
Para gritar una vez más, con voz unánime, fuerte y clara:
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