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Monteferro, 17 de Julio de 2008:

Ningún ser de este mundo comenzaría una guerra si supiese de antemano que no la puede ganar. Ningún ser excepto la especie humana. El hombre ha comenzado hace tiempo una batalla, la batalla final contra el propio planeta. Sabe que no la puede ganar, pero insiste...

“Hay dos cosas infinitas: El Universo y la estupidez humana.
Y respecto al Universo no estoy muy seguro.”

Albert Einstein.


LA CEGUERA ENERGÉTICA


INTRODUCCIÓN

La intención que nos llevó a hacer este trabajo fue precisamente abrir nuestros ojos, y los de quién tenga a bién leerlo, ante un problema del que todos hemos oído hablar desde hace mucho tiempo, un ruído de fondo permanente que alerta sobre la imposibilidad de mantener los hábitos de consumo y malgasto del privilegiado primer mundo. Pero además, en los últimos años, las llamadas economías emergentes están aumentando de forma exponencial su demanda energética. Y se trata de países como China o India, con una población enorme y una capacidad de consumo proporcional.

Nuestra dependencia de los combustibles fósiles se ve seriamente amenazada por su carácter finito y las previsiones sobre su agotamiento se hacen más cortas cada año que pasa, pues están siempre basadas en el consumo actual y este aumenta sin cesar. El 95,5% de la energía que consumimos procede de esos combustibles fósiles, un consumo que en el año 2006 se cuantificaba en 85 millones de barriles de petróleo diarios (casi 1.000 barriles por segundo). Y esto sin contar el carbón ni el gas natural. El biólogo Jeffrey Dukes (Universidade de Utah) calculó que los combustibles fósiles que quemamos en 2003 se formaron en tiempos prehistóricos a partir de materia orgánica que contenía 44 billones de toneladas de carbono, lo cual es más de 400 veces toda la masa vegetal actual del planeta, incluído el fitoplancton. Es decir que en un año, quemamos el equivalente a cuatro siglos da vegetación planetaria.

Pero el tránsito de la opulencia a la desolación sucede siempre expeditivamente y la crisis energética actual parece ser irreversible. Siendo este un grave problema, se convierte casi en un pequeño contratiempo cuando lo comparamos con la consecuencia terrible de tanta ceguera acumulada:


El cambio climático

Probablemente estemos a las puertas de un cataclismo planetario de dimensiones impredecibles. Los niveles de CO2 en la atmósfera y su relación causa efecto con el cambio climático son ya un hecho incuestionable para la comunidad científica. Según el último informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) la cantidad de CO2 en la atmósfera supera en un 29% el mayor nivel alcanzado en los últimos 650.000 años. La evidencia científica es, como decimos, incuestionable y el paralelismo entre la concentración de CO2 en la atmósfera y la temperatura está más que demostrado mediante la exploración de los bloques de hielo antárticos, que guardan, a gran profundidad, burbujas de aire con información de hace cientos de miles de años.


Lejos de dogmas, credos y liturgias

Si, lejos de credos y dogmas fue como enfocamos este trabajo. Tanto de un lado como de otro. Para eso utilizamos todos los datos a nuestro alcance. Algunos de ellos proceden de fuentes interesadas (British Petroleum, US. Departament of Energy, Word Energy Association, Red Eléctrica de España, etc.), otros son fruto de los trabajos de equipos de investigación de distintas universidades (Stanford, Edimburgo, Princetown, Cornegie Mellon...) o de publicaciones científicas de gran prestigio como Science, o especializadas en el tema como Advances in Solar Energy. Además de eso nos sumergimos también en las aguas, a veces turbias, de los organismos intergubernamentales: Agencia Internacional de la Energía, Agencia Europea del Medio Ambiente, European Wind Energy Association, o International Panel of the Climate Change.

El trabajo está lleno de enlaces web a informes elaborados por grupos de diferente ideología. Pueden ustedes elejir cualquiera de ellos, pueden valorar cualquiera de ellos por encima de otros y hasta pueden poner en duda y dividir o multiplicar por dos o por diez las cifras que en muchos casos se manejan. No cambiará nada.



Salvemos Monteferro

El G8 y la Agencia Internacional de la Energía

En la cumbre de Gleneagles (julio de 2005), los representantes de los ocho países más desarrollados del mundo (el G8) reconocieron finalmente el avance del cambio climático. Asimismo acordaron que debíamos cambiar nuestros hábitos de uso de la energía y que teníamos que hacerlo ya. Y terminaron solicitando un estudio a la Agencia Internacional de la Energía (EIA) sobre tendencias y métodos de mejora de la eficiencia energética y su incidencia sobre las tasas de emisión de CO2 a la atmósfera.

La respuesta de la EIA se recoge en el documento Energy Use in the New Millennium: Trends in IEA Countries, y esa respuesta es una llamada de alarma para todos: desde 1990, los países miembros de la EIA han mejorado la eficiencia de aprovechamiento energético en menos de un 1%, mucho menos que en las décadas anteriores, algo totalmente insuficiente para rebajar las emisiones de CO2 hasta un valor “sostenible”, dada la tasa de crecimiento de la demanda energética.

La misma agencia rompe en 2006 con su tradicional posición de defensa sin restricciones del crecimiento de la demanda energética en el mundo, abogando ahora por un nuevo escenario: En el año 2030 la demanda energética debería disminuir un 10% con respecto a las actuales previsiones de crecimiento.

En ese nuevo escenario postulado por la EIA, las emisiones de CO2 disminuirían en 2030 un 16%. Para ello, la agencia pide fuertes medidas políticas de inversión para la mejora de la eficiencia energética en edificios, transporte e industria.

Y advierte:

"En caso contrario, de persistir la tendencia actual, las emisiones de CO2 se incrementarían en un 50% causando un daño severo e irreversible al medioambiente" (EIA: World Energy Outlook 2006)

Y también, como no, aboga la EIA por la expansión del uso de la energía nuclear, energías “alternativas” y “biocombustibles” en el transporte. Pero ya hablaremos de cada cosa en su momento. Existe un nuevo informe, correspondiente al año 2008, que puede consultarse aquí.

(Discúlpennos cuando utilicemos comillas al referirnos a términos como “energías alternativas”, “biocombustibles” o “emisiones sostenibles”. Es debido a una fuerte alergia que, en forma de picores, se va propagando por nuestros cuerpos si utilizamos estos términos sin entrecomillar)



El escenario actual

Los informes de la EIA que acabamos de citar no aportaron realmente nada nuevo a lo que ya se sabía a comienzos del presente milenio.

Ocurre que el gran número de estudios previos que daban la voz de alarma respecto al crecimiento desmedido de la demanda energética y su efecto sobre las tasas de emisión de CO2 nunca fueron merecedores de la atención debida por parte de agencias y organismos intergubernamentales. Ellos ya tenían sus propios informes, más o menos sesgados hacia algún tipo de intereses.

Aquellos estudios eran además sistemáticamente atacados por contrainformes ad hoc financiados por los lobbies energéticos y avalados con la firma de “expertos”. (Estas comillas si las aclaramos: siempre habrá alguien con grados académicos u otro marchamo de “experto” que certifique lo que demanda quien le paga. El pagador queda a su vez habilitado, mediante la falacia del “recurso a la autoridad del firmante”, para avalar sus conclusiones).

Pero como decíamos, hay informes, estudios y prospectivas para dar y regalar.

Tanto los informes alarmistas como los panglossianos (en este mundo todo sucede de la mejor manera posible) suelen incluir un análisis de la situación actual y de como ha evolucionado desde hace una década. Estos son hechos, y en cuanto a los hechos todos los estudios están de acuerdo.

Todos los estudios parten de un mismo postulado: no se puede poner freno al desarrollo económico mundial, y ese desarrollo económico depende fuertemente del consumo de energía.
Un postulado que demostraremos erróneo, porque lo que realmente sucede es que no se puede mantener indefinidamente este desarrollo energético-económico.


El consumo energético mundial

Intentaremos explicar cual es el consumo energético mundial.

¿Cuánto gastamos en petróleo, carbón, gas, energía hidráulica, energía nuclear y “energías alternativas” en el mundo? ¿Podemos unificar estos datos en una sola unidad de medida? Veamos si somos capaces.

Tenemos que decir que usaremos los datos del enemigo, porque son los únicos de los que disponemos. Darlos por buenos o no, queda a su criterio. Pero créannos, son tan apabullantes que, con todas las reservas que tengan Vds. les preocuparán.

Comencemos por el Petróleo: ¿Cuánto petróleo se consume en el planeta en un día?

Según datos de la EIA, donde se reflejan los datos de consumo desde el año 1980 hasta el 2006 por países y regiones, en el año 2006 consumimos una media de 84.660.960 barriles de petróleo diarios.

¿Esto es mucho? ¿Poco? Para saberlo, analicemos una noticia publicada no hace mucho en todo el mundo:

Brasil descubre en sus aguas un gran yacimiento de petróleo

El hallazgo puede hacer del país una potencia exportadora

Juán Arias / EFE - Río de Janeiro - 09/11/2007

El presidente de Petrobras, Sergio Gabrielli, anunció ayer el hallazgo de un yacimiento de petróleo bajo las áreas marinas que explora en el océano Atlántico en el área de Tupi, en la bahía de Santos, Estado de São Paulo, de 8.000 millones de barriles, lo que puede convertir al país suramericano en un exportador de petróleo, a la altura de Venezuela o Nigeria. Nada más conocerse la noticia, las acciones de la empresa brasileña subieron más de un 15% en la Bolsa de valores de São Paulo…


Leer más...

La noticia no informa de que el yacimiento se encuentra a 6.000 metros de profundidad lo que dificultará mucho su extracción.

Este fabuloso yacimiento de petróleo que hará de Brasil una potencia exportadora como ¿Cuántos años podría abastecer al planeta? Dividiendo 8.000 millones de barriles entre los 83,66 millones de barriles consumidos diariamente nos da 95.6 días.

Este fabuloso yacimiento no daría ni para 100 días de consumo mundial

Noticias como esta se repiten en nuestros medios de comunicación manipuladas en cierto sentido para dar la sensación de que el petróleo es inagotable. No se dejen ustedes engañar, hagan sus propios cálculos.



Los números

No pretendemos que esto se convierta en un baile de cifras difíciles de comprender, ya que las unidades con las que se miden los consumos de los diferentes tipos de energías son diferentes, problema que se agrava aún mas al utilizar estos estudios unidades anglosajonas que deben ser convertidas para su comprensión y comparación, pero para no hacer aún más tedioso este estudio, nos centraremos en descifrar el consumo mundial y luego veremos porcentualmente lo que corresponde a cada uno de los tipos de energía.

El informe de la EIA cifra el consumo mundial en 462.798 cuatrillones (americanos) de BTU en el año 2005. El BTU (British Thermal Unit) equivale a 0.0002928 kWh. Es decir que el consumo mundial es de 135.507.000.000.000 kWh o lo que es lo mismo 135.507,18 Terawatios hora en un año. Luego si lo pasamos a horas (dividir por 365*24) tenemos un consumo a la hora de 15.47 Terawatios, 15.470 millones de kWh cada hora.

Por lo tanto, si somos 6.500 millones de personas en el planeta, tocamos a: 2,38 kWh por persona cada hora

Como todos sabemos, esta media no representa a nadie: los países ricos están muy por encima de esta cifra, mientras que los pobres no tienen acceso ni a una bombilla.

Y comprendemos también la sorpresa de quien nos lee: ¡¡Pero si mi factura eléctrica está muy por debajo de esa cifra!!

En este cálculo, no está sólo la tarifa eléctrica que pagamos. Cada vez que utilizamos un medio de transporte estamos consumiendo energía; cuando compramos una camisa, esa camisa tiene una carga energética detrás, la que se utilizó para producirla, si compramos un coche, una barra de pan o un kilo de tomates más de lo mismo, etc. etc.


El reparto del consumo mundial por tipos de energías queda reflejado en el siguiente gráfico:

Consumo energético mundial

Como puede verse las “energías renovables” prácticamente no aparecen en el gráfico anterior (la línea verde arriba de todo). Esto es porque suponen sólo el 0,28% del consumo mundial.



El informe de la BP

Veamos ahora otro informe del enemigo, la British Petroleum, una multinacional del petróleo que, además, no pierde de vista las potencialidades del negocio que puedan tener las “energías alternativas” (es uno de los mayores fabricantes del mundo de paneles solares fotovoltaicos). El informe está calentito (2007) y se puede consultar aquí. Nosotros, a modo de resumen, extrajimos estos datos:

Primero se muestra la evolución de los precios de las fuentes primarias de energía, petróleo, gas y carbón sobre las que se basa el crecimiento económico mundial entre 1991-2006 El promedio se representa por la línea discontinua azul. (Quedan excluidos el combustible nuclear y las “energías alternativas”, irrelevantes por su escasa participación en el total de consumo).

Evolución de precios

Ahora, en la gráfica siguiente, veremos los incrementos de consumo del conjunto de esas fuentes separadas en dos quinquenios, con mención especial a lo que acontece en China (la contribución china a cada consumo es la parte de la barra por encima de la línea amarilla).

Incremento del consumo mundial

Conclusión: aún cuando entre 1996 y 2001 los precios de la energía se incrementaron en un 25%, frente al incremento del 100% en el lustro posterior 2001-2006, la demanda energética creció respectivamente un 1% frente a un 3%, es decir:

Los precios de la energía a los niveles actuales no regulan la demanda.

Como era obvio esperar, la demanda energética crece más rápidamente en los países fuera de la OCDE, y llama la atención la fuerte participación en la demanda de China, sobre todo sobre el carbón (la más contaminante de las fuentes, pero muy eficiente –en términos económicos-- para países con bajo desarrollo tecnológico). En el primer quinquenio, la economía china creció a una media del 8,2% anual sólo con un incremento moderado de su consumo de petróleo y gas. Pero en el siguiente quinquenio 2001-2006, su economía creció a una media anual del 10% mediante el incremento de su capacidad industrial basada fundamentalmente en el consumo de carbón.



Crecimiento económico y crecimiento del consumo energético

Esta nueva gráfica muestra el crecimiento económico mundial en términos de paridad de poder adquisitivo (Purchasing Power Parity: “ppp”).

Crecimiento económico mundial

Comparándola con la anterior, referente al consumo energético, observamos que mientras en el quinquenio 1996-2001 se consiguió un crecimiento de un 3,5% con un incremento de consumo energético de un 1%, en el quinquenio posterior el crecimiento fue de un 4,4% para un incremento de consumo de un 3%. ¡El ritmo de crecimiento económico generado por el incremento de consumo energético es cada vez menor!

Dicho de otro modo:

La eficiencia de la energía sobre el crecimiento económico empeora.


El concepto de “elasticidad energética”

La relación entre el incremento de consumo energético y el incremento de crecimiento económico es lo que se conoce como “elasticidad energética”.

Cuanto mayor es la elasticidad energética, mayor es la exigencia de energía para un mismo incremento del crecimiento económico (peor eficiencia del consumo energético).

Por áreas económicas, la evolución de la elasticidad energética en el período considerado se muestra a continuación.

Elasticidad energética

¡Aunque los precios de la energía han crecido notablemente en el quinquenio 2001-6, la elasticidad energética ha crecido respecto al quinquenio anterior!

En otras palabras: El consumo energético relativo al crecimiento del producto interior bruto de la economía ha crecido mas rápido entre
2001-2006 que entre 1996-2001.

Y esto ha sido así aún excluyendo los datos relativos a China. Y también ha sido así en la comparativa 1991-1996 respecto a 1996-2001, aunque este primer quinquenio se vio muy afectado por el colapso de la economía de los países de la antigua Unión Soviética.

Cierto que estos datos negativos son un fenómeno “ajeno” a los países miembros de la OCDE, según el informe, claro. Pero no nos olvidemos de que gran parte del suministro de productos de bajo valor añadido (y gran consumo de energía para su producción) demandados por los países de la OCDE provienen de las economías emergentes, con altas elasticidades energéticas.

Abajo, dos gráficas más. Primero, se muestra el consumo mundial de energía procedente del petróleo, carbón, gas, hidroeléctrica y nuclear en los últimos 40 años.

Porcentajes de consumo mundial en los últimos 40 años

Obsérvese que entre 2001 y 2006, el consumo nuclear, hidroeléctrico y de gas permanece relativamente estable, mientras disminuye el del petróleo (coincidiendo con la escalada de precios y el descenso de su producción) y se incrementa el de carbón.

En este último quinquenio, las emisiones globales de CO2 por unidad de fuente de generación han crecido globalmente a un ritmo de un 3,4% anual, tres veces superior al incremento del anterior quinquenio.

A continuación, se muestran las emisiones totales de CO2 derivadas de la producción energética entre 1990 y 2006 (en referencia a las cifras de 1990), y las cantidades de CO2 emitidas por tonelada de fuente primaria de energía utilizada (media mundial, China y países de la OCDE).

Emisiones de CO2

Sólo dos gráficas más aparecidas en este informe: primero la participación de las distintas áreas económicas en el consumo energético mundial, en tonelada equivalentes de petróleo en los años 1991 y 2006.

Consumo mundial de energía

Ahora, se muestra la evolución del Producto Interior Bruto en el mundo (GDP: Gross Domestic Product) a lo largo de varios años, y en distintas áreas económicas en el 2006, comparándolo con el crecimiento promedio en los últimos 10 años.

Crecimiento económico mundial

Esto son hechos. Y las cosas no se han vuelto tan feas de forma repentina en 2007. Quizás las prospectivas estadísticas en las que se han basado estos estudios no sean fiables al 100%, pero no están hechas por el Gabinete Prospectivo de la Srta. Pepis, sino por encargo de la British Petroleum.

Nosotros, por nuestra parte, haremos unos breves apuntes a modo de conclusión:

Los precios del petróleo y el gas se han incrementado notablemente. En los países más desarrollados se ha estabilizado su consumo en los últimos cinco años (incluso ha disminuido levemente). Las economías de estos países crecen (ligeramente ralentizadas, pero crecen), pero con una elasticidad energética creciente (peor eficiencia en el aprovechamiento de las fuentes de energía) y sin disminuir sus emisiones de CO2 de forma sustancial.

El crecimiento económico porcentual del resto del mundo (países pobres) y su consumo energético (como no podía ser de otra manera) se ha disparado, con gran elasticidad energética (horrorosa eficiencia, pero es que tienen otras prioridades que no van a cambiar hasta nivelar su participación de renta) e incrementando brutalmente sus emisiones de CO2.


Una comparación muy explícita

Veamos ahora esta comparativa de consumos anuales entre España y Africa (datos extraidos de la EIA - International Energy Annual 2005). Si, España, un Estado desarrollado, pero con un crecimiento en el consumo energético propio de un país no tan desarrollado.

Consumo energético anual comparado España - Africa

Podemos ver que el Estado Español, consume algo menos de la mitad de energía que todo el continente africano junto y además, su crecimiento es notable en los últimos 25 años, al igual que en los países en vías de desarrollo, como China o India.

Suponemos que les sorprenderá esta gráfica, pero como una imagen siempre vale más que mil palabras, contemplen estas fotografías del Planeta que, aunque sólo reflejan el consumo eléctrico nocturno, resultan muy esclarecedoras para entender el gráfico anterior.

Y si hablamos del consumo energético mundial comparado, una fotocomposición nocturna de todo el planeta también puede ser muy aclaratoria.

Sobran las palabras...



El consumo energético per cápita

Si tomamos datos de la red eléctrica española de un día cualquiera (hoy 12/12/2007) podemos ver esta gráfica:

Consumo de energía eléctrica

Llama la atención que el mínimo de consumo, a las 4:32 de la mañana, es de 26.700 MW. (0.668 kWh por español).

26.700 MW dividido entre 40 millones de españolitos nos da 0.668 kWh por cabeza, es decir, que mientras la mayoría dormimos, consumimos cada uno lo que 7 bombillas de 100 watios. Y estamos hablando sólo del consumo eléctrico.

Pero abordemos el problema desde un punto de vista más sensato: Olvidémonos del consumo energético por países y observemos el consumo energético per cápita.

Consumo anual per cápita

Una gráfica muy expresiva que merece más de un comentario. Primeramente aclarar que las unidades de consumo que aparecen en ella están expresadas en millones de BTU (British Thermal Unit), pero nosotros, calculadora en mano, las comentaremos "traducidas" a kiilovatios para mayor claridad. Vamos allá:

Centrémonos en los datos del 2005. Destaca, por encima de todas y a gran distancia, esa línea azul de Norteamérica, merecedora de la primera precisión. (Las estadísticas son siempre falaces pero, como los tópicos, guardan una dosis de verdad que intentaremos desentrañar). Esa raya azul incluye a los tres estados del Norte: Canadá, EE.UU. y México. Pues bién, mientras la media de consumo energético de los dos primeros es de 11,69 kWh por persona cada hora, la de México es de 2,16. Los técnicos de la Agencia Internacional de la Energía hicieron un buén trabajo. Si no hubieran incluído a México en el paquete, la línea azul estaría tan arriba que quedaría fuera de la gráfica.

Y por seguir en ese continente, decir que los vecinos de Centro y Sur América consumen una media conjunta sensiblemente inferior a sus compadres mexicanos: 1,75 kWh, bastante por debajo de la media mundial: 2,38 kWh por persona cada hora.

Pero volvamos al hemisferio norte, donde dicen que la gente es limpia, sensata y feliz. En Europa estamos gastando 4,89 kWh por cabecita y hora. La España cañí de nuestros pecados anda por los 5,46 (por encima de la media europea, para que vean Uds.) Llama la atención la línea negra de Oriente Medio, con un crecimiento continuo desde principios de los años ochenta (4,17).

Pero también son de este hemisferio norte algunas de esas desestabilizadoras economías emergentes: China 1,72 e India 0,50... Pero claro, son mucha gente junta y los del G8 están alarmados. Es natural.

La media de Asia y Oceanía (curiosamente juntas por la gracia de la EIA) se sitúa en 1,37 kWh por persona y hora, sensiblemente por debajo de la media mundial. Aunque, coma siempre en esto de las estadísticas, llueve distinto en cada finca. Nueva Zelanda 7,06 y Camboya 0.02 o Corea del Sur 6,37 y Afganistán 0,02... Pero la media es la media.

Y luego está África. Al sur del sur. La cuna común de la humanidad injustamente condenada a pagar por ese terrible pecado... ¿O será por otra cosa-causa? Lo cierto es que la media de consumo energético africana es de 0,54 kWh por persona y hora. Y muy pocas son aquí las fincas en las que llueve más de 1 kWh. Solo dos superan la media mundial: Libia 4,02 y Sudáfrica 3,80.

Así se reparte el consumo de la energía, de la riqueza y de la miseria. Pregúntense ahora como Mr. Bush y sus colegas del G8 pueden pedir recortes energéticos a las economías en vías de desarrollo como China, India o África, todas muy por debajo de la media mundial, sin ni siquiera ponerse colorados.



La crisis

"Nuestra ignorancia no es tan grande como
nuestra incapacidad para utilizar nuestro conocimiento"

K. Hubbert

Según el Banco mundial, el PIB per cápita global en el mundo era de unos 6.000$ en el año 2004, y ya sabemos todos lo bien repartido que está.

Más de 2.000 millones de seres humanos (en un mundo de unos 6.500 millones de almas) no tienen acceso a una bombilla. En China hay un coche circulando por cada 65 habitantes, pero el Comité Central promete multiplicar por siete el número de coches de aquí al 2020, llegando a un coche por cada 10 habitantes, de manera que algún ecologista chino también pueda tener un 4x4 para ir a observar buitres al Himalaya (si queda alguno, claro,… buitre, por supuesto).

Y el Sr. Capital dice:

"Y es que quieren vivir como los Daijiin. Los indiesitos de la India están en las mismas: quieren vivir como los mensahib, y venga a consumir energía. Dejarán de tirar de ricksaw y empezarán a engordar como cerdos, o como comedores de hamburguesas: ¡que se jodan!. Los negratas subsaharianos igual: quieren vivir como bwanas y dejar de hacer bonitas excursiones en cayuco. Y los moracos, igual, oiga, quieren vivir como effendis, jugando al golf en el desierto. Y los indiesitos guaraníes, yanomamos, etc, aspiran a tener aire acondicionado, o, por lo menos, algún ventilata que otro (¡serán joíos, les das la independencia y quieren vivir como el amito blanco!). Sólo nos faltaría que los inuits quisieran fuera bordas para sus kayaks, cocina de butano y calefacción. Y como sigamos creando alarmismo con eso del deshielo ártico van a exigir hasta…¡frigorífico!. A ver si de una vez, Bush y la OTAN se deciden a exterminar esa ralea."

Mientras, tendremos que hacer caso a la Agencia Internacional de la Energía, que en su alarmista World Energy Outlook 2006 estima para el año 2030 una demanda de 16.300 toneladas equivalentes de petróleo (¡un incremento de más del 50% respecto al 2006!). Vean, vean Vds. como se reparte ese incremento:

Reparto delincremento de demanda de petróleo

A todo esto, estas previsiones son compartidas por la US. Dept. of Energy, Energy Information Administration en su propio Internacional Energy Outlook 2005.

A los yankees se les ve el pelo, claro, porque la misma agencia federal reconoce que ellos son adictos al petróleo. Reconoce que en una fecha sin determinar anterior a 1994 su consumo de petróleo excede a su producción propia, importando en la actualidad más del 50% del petróleo que consumen y estimando que esas importaciones serán el 68% del total consumido en 2025. Actualmente, dicen, consumen más de 20 millones de barriles por día, de los cuales, 2/3 se queman en vehículos de transporte.

En el mismo informe, se aboga por la economía del hidrógeno como combustible alternativo, pidiendo un esfuerzo para su desarrollo. Pero ya hablaremos de la falacia subyacente en ese llamamiento. Para hacer boca solamente: el hidrógeno no es una fuente primaria de energía (esto es, antes de quemarlo, hay que producirlo, y el coste energético de su producción supera en mucho a su rendimiento energético).



La disponibilidad de los recursos energéticos

“La guerra es un asunto muy serio
para dejarla en manos de los militares”

Winston Churchill

“La generación de energía en el contexto
actual es un asunto muy serio para dejarlo
en manos de las empresas energéticas”

Salvemos Monteferro

¿Cuánto tiempo podemos continuar con este ritmo de gasto energético?

Realmente poco. Según el informe anual de BP, las reservas de petróleo pueden durar 40 años y 60 las de gas natural. Las de carbón unos 200 años más.

Reservas energéticas mundiales
Necesitamos, por lo tanto, una auténtica alternativa energética, modificación de hábitos de consumo y sustitución de las principales fuentes de suministro.

Esto último no sólo porque se agotan, sino porque además, las reservas de hidrocarburos que restan son materia prima para otros muchos sectores industriales de la economía.

Por no hablar de los cambios de temperatura en la superficie terrestre, provocados por el cambio climático, tema al que podríamos dedicarle otra entrega de este culebrón. Simplemente incluimos este gráfico que visualiza los cambios de temperatura en la superficie terrestre desde el año 1000 hasta 2100.

Desde el 2000 al 2100, la línea de temperatura se divide en varias líneas, según el escenario elegido. Estos escenarios, responden a las diferentes hipótesis (todas razonadas) del IPCC (International Panel for the Climate Change). Pueden ustedes elegir el escenario que gusten…

Si desean una explicación sobre el significado de los distintos escenarios, pueden obtenerla aquí.

Cambios de temperatora entre el año 1000 al 2100

No hay peor ciego que el que no quiere ver. Por ello, ante el debate actual acerca del ritmo de crecimiento de consumo energético, su incidencia sobre la tasa de emisión de CO2 a la atmósfera, el agotamiento de la disponibilidad de combustibles fósiles en un plazo más o menos corto y su efecto sobre nuestra forma de vida, sobre qué alternativas energéticas pudieran ser las idóneas para un cierto desarrollo “sostenible”, etc, etc, etc, lo primero que hay que poner sobre la mesa de discusión son los hechos y no nuestros deseos, basados siempre en criterios subjetivos, condicionados bien por nuestro conocimiento (¿parcial?) de la realidad, bien por nuestro credo (¡siempre apoyado en dogmas!).

Las profesiones de fe las encontramos en todos los colectivos implicados en este debate, y el lobby energético se aprovecha a conciencia de ello. Su fe no tiene nada que ver con el debate: se limita simplemente a creer en la ganancia dentro del “libre” mercado. Y encuentra colectivos de opinión que le suministran credo y liturgia.



Milton Friedman o la estupidez de un premio Nobel

“El que se siente en condiciones de marchar con placer,
codo con codo, al son de la música politico-energética,
ha recibido un cerebro grande sólo por equivocación,
puesto que le hubiera bastado con la médula espinal.”

(Con permiso de Albert Einstein)

El premio Nobel de Economía Milton Friedman (que Dios tenga en su gloria y que tanta felicidad encuentre como paz nos dejó), parecía creer que la energía disponible es una función del precio del dinero. Reproducimos aquí parte de la entrevista que le hizo en 1991 Carla Ravaioli.

Sus increíbles opiniones pueden ser reivindicadas con los avales de su condición de Professor en la Chicago School of Economics y Nobel Laureate. Merece la pena leerla, dada su colosal estupidez.

Homenaje del presidente Bush a Friedman en el 2002, cuando cumplió 90 años. A su lado su esposa y colega Rose FriedmanHomenaje del presidente Bush a Friedman en el 2002, cuando cumplió 90 años. A su lado su esposa y colega Rose Friedman.
.../

Carla Ravaioli: Pero hay muchos otros problemas ambientales...

Milton Friedman: Desde luego. Tome el petróleo, por ejemplo. Todo el mundo dice que es una fuente limitada: físicamente puede que lo sea, pero económicamente no lo sabemos. Económicamente hoy hay más petróleo que el que había hace cien años. Cuando estaba todavía bajo tierra y nadie sabía que estaba allí, no era económicamente viable. Cuando los recursos están realmente limitados, los precios suben, pero el precio del petróleo ha ido bajando una y otra vez. Supongamos que el petróleo escaseara: el precio subiría y la gente comenzaría a usar otras fuentes de energía. En un sistema adecuado de precios, el mercado puede hacerse cargo del problema.

Carla Ravaioli: Pero ahora sabemos que hacen falta millones de años para que un pozo de petróleo se cree y que no se puede reproducir. Descansar sobre el petróleo significa vivir de nuestro capital y no de los intereses, que sería el rumbo adecuado ¿no cree?

Milton Friedman : Si viviésemos del capital, el precio de mercado subiría. El precio de los recursos realmente limitados aumentará con el tiempo. El precio del petróleo no ha subido, por tanto no estamos viviendo de nuestro capital. Cuando esto deje de ser cierto, el sistema de precios dará una señal y los precios subirán. Como sucede siempre con un recurso realmente limitado.

Carla Ravaioli: Claro que el descubrimiento de nuevos pozos de petróleo ha dado la ilusión de petróleo ilimitado…

Milton Friedman: ¿Por qué una ilusión?

Carla Ravaioli: Porque ahora sabemos que es un recurso limitado.

Milton Friedman: Disculpe, pero desde un punto de vista económico no está limitado. Tiene usted que separar los puntos de vista físico y económico. Muchos de los errores que tiene la gente provienen de esto. Como las estúpidas predicciones del Club de Roma: utilizaron una visión puramente física, sin tener en cuenta los precios. Hay muchos tipos diferentes de energía, algunos de los cuales son demasiado caros para ser explotados ahora. Pero el mercado, que afortunadamente es capaz de registrar y utilizar conocimiento muy disperso y la información de la gente de todo el mundo, tendrá en cuenta estos cambios.[1]

(¡Nota! Ninguna de las predicciones del Club de Roma ha fallado. Sospechamos que Friedman no se preocupó de hacer su propia investigación y sencillamente confió en la desinformación “liberal”)

Para una defensa del Club de Roma y su informe "Los límites al crecimiento", “Revisiting The Limits to Growth: Could The Club of Rome Have Been Correct, After All?”, editado por Simmons&Company, en cuya página web se presenta como “Banco de Inversiones para la Industria de la Energía”. ¡El Sr. Simmons debe ser otro peligroso ecoterrorista!



“El descubrimiento de nuevos pozos de petróleo y gas”

Ya hablamos anteriormente de aquel “fabuloso” yacimiento de Brasil. Pero las enjundiosas palabras del inefable Friedman (“Económicamente hoy hay más petróleo que el que había hace cien años, cuando estaba todavía bajo tierra y nadie sabía que estaba allí”) nos llevan a retomar esa cuestión. Lean esta apostilla del Profesor Bartlett al respecto, extraída de su artículo “Fundamentos olvidados de la crisis energética” bajo el epígrafe Horror Stories:

Publicado en el Rocky Mountain News el 6 de octubre de 1993:

La Shell Oil destinará 1.200 millones de dólares para explotar el mayor campo petrolífero descubierto en los últimos 20 años en el Golfo de Méjico. Sus reservas se estiman en 700 millones de barriles.

700 millones de barriles pueden parecer muchos barriles, pero en esa fecha, el consumo en los EE.UU. era de 16,6 millones de barriles por día. ¡Luego "el mayor yacimiento descubierto en los últimos 20 años en el Golfo de Méjico, daría para el consumo estadounidense de sólo 42 días!


En la primera página del Wall Street Journal del 1 de abril de 1997 se anuncia en titulares que el campo petrolífero de Hibernia, en las costas de Canadá está listo para producir, siendo sus reservas suficientes para garantizar el suministro a Norteamérica durante los próximos 50 años. Pero en el desarrollo de la noticia leemos:

“El campo de Hibernia es uno de los mayores jamás descubiertos en Norteamérica, y empezará a producir su primer barril a finales de año. Por lo menos, se espera descubrir 20 campos más, garantizando una reserva de 1.000 millones de barriles de crudo de alta calidad”.

Sólo el consumo de los EE.UU. en esa fecha era de 18 millones de barriles por día. Hagan una simple división y verán que “mil millones de barriles de crudo de alta calidad” era el consumo de los EE.UU. en ¡56 días!



"El mito del libre mercado"

Pues aunque parezca imposible, la “moderna” economía funciona de acuerdo al esquema de que el mercado funciona de forma óptima: optimiza siempre sus resultados.

Los economistas neoliberales están enamorados del concepto “libre mercado”, un paradigma según el cual una economía de este tipo siempre se ajusta para el mejor resultado de crecimiento y beneficios (y caso de no lograrlo es porque el mercado no es lo suficientemente “libre”).

“En el fondo de la exaltación de la economía de libre mercado subyace una severísima tautología.

Si empezamos asumiendo que casi todo es susceptible de ser mercantilizado, y el mercado optimiza siempre los resultados, la conclusión lógica es: ¡mercantilicémoslo todo! Si casualmente un mercado no optimiza su resultado, sólo hay una posible inferencia: no está suficientemente mercantilizado, esto es, no es lo suficientemente libre.

La estratagema epistemológica es una sorprendente mezcolanza donde se confunde lo descriptivo con lo normativo. El libre mercado es un sistema absolutamente fiable que garantiza a priori que la teoría coincide con la realidad. Si alguna actividad humana no se comportase como un eficiente mercado, o bien es a causa de alguna interferencia que debe y puede ser suprimida, o a un irracional rechazo humano a ese mercado”

EVERYTHING FOR SALE Robert Kuttner; Knopf, 1997


Por poner un ejemplo, hablemos de las tasas por emisiones de CO2. Les podemos jurar que las cosas no están nada claras al respecto, no hay una tasa de penalización por emisión de CO2 obligatoria a nivel mundial. Ni siquiera entre los firmantes del protocolo de Kyoto.

El mercado de la basura

La UE y en menor medida otros países como Australia -concretamente el estado de Nueva Gales del Sur-, han adquirido “compromisos” internos más o menos ambiciosos, que se pueden eludir de una u otra forma a costo ridículo. Además, se ha mercantilizado el asunto (¡Ay, Milton, Milton....!), y existe un mercado internacional de compra de derechos de emisión a terceros países –siempre pobres, como no- a precios de saldo. Y se ha montado un interesante mercado de subasta de bonos de emisión: ¡pasen Vds, Sr@s, y compren su derecho a contaminar el planeta!.

La corrupción y la miseria que reina en muchos países hace que ese “mercado” sea muy atractivo para los que se ocupan de este negocio. Para muestra, un botón: EEUU está comprando derechos de emisión en América Latina a 10-15$/tC (tC = Tonelada de CO2). La UE por su parte ha establecido cuotas de emisión entre los países miembros, de obligado cumplimiento y sometido a penalización. Dicha penalización está fijada en unos 100 euros por tC de exceso de cuota. España incumple sistemáticamente y debería pagar una pasta…Pero la UE también acepta evitar la multa a través de la compra de derechos de emisión a terceros países según el sistema ETS (Emisión Trade Scheme). Y el “mercado” está por debajo de los 20 euros/tC .

Incremento del precio para 100$/tC.

Si se aplicase una tasa de gravamen por emisiones de CO2 de 100$/tC, los precios de consumo de las diferentes formas de energía se incrementarían como muestra la tabla:

El estudio de Karki

Pero estas cuotas no parecen poner nerviosa a la industria de generación. Se agradece la sinceridad de algunos expertos, como Johnson y Keith (Universidad de Carnegie Mellon) cuando afirman que la industria de generación no considerará rentable la captura de CO2 mientras las tasas de emisión no superen los 225 $/tC. El estudio de Jonhson&Keith concuerda con el de Karki et al (“Substitution and Price Effects of Carbon Tax on CO2 Emissions- “ Efectos de los precios de las tasas de emisión de CO2 sobre la sustitución de tecnologías de producción”- traducción interpretada). Dicen Karki et al:

Ocho años después de su aceptación, el protocolo de Kyoto entró en vigor el 16 de febrero de 2005. Respecto a su cumplimiento, es imperativo explorar las distintas opciones existentes para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, sustituyendo los combustibles fósiles por otras opciones (por ejemplo, combustible nuclear y fuentes renovables) como fuentes de generación de energía. La política de gravámenes de precios de producción parece ser la más adecuada para conseguir reducciones significativas en la emisión de CO2. Para ello, recomendamos su penalización mediante la fijación de una tasa por emisión. La imposición de esa tasa incentivará la generación de energía mediante energías renovables… A esto le llamamos “efecto de sustitución”. Como corolario de su implantación, los precios de la energía generada a base de combustibles fósiles se incrementarían, lo que reduciría su demanda. Este efecto es lo que llamamos “efecto de los precios”… En este artículo examinamos los efectos de sustitución y precios, consecuencia de la imposición de una tasa por emisiones de CO2 sobre la demanda de energía y la potenciación de la producción distribuida de energías renovables (por ejemplo, eólica, biomasa y solar fotovoltaica) en los países en vías de desarrollo.

Como conclusiones de este estudio, si la tasa fuese inferior a 50$/tC, los efectos precio y sustitución no serían significativos. Para que así fuese, la tasa tendría que aplicarse entre 100-200 $/tC.

Para que la cosa quede clara, veamos como está el mercado. El ECOSUR gestiona en Latinoamérica el mercado de derechos de emisión (creemos que sin ánimo de lucro). Pues bien, en 1997 (antes de la entrada en vigor del protocolo de Kyoto), la Federation Internationale de l'Automovile (FIA: la gestora de la Fórmula I) compró al estado de Chiapas (Méjico) 5500 toneladas anuales de CO2 durante tres años al precio de....... ¡10 $/tC!

Pueden encontrar información y noticias sobre el comercio de emisiones en la página de Carbon Trade Watch.



Un poquito de Física: La energía

1er Principio de la termodinámica:
De donde no hay, no se puede sacar…
y además es imposible.

Más técnicamente: La energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Y en un sistema cerrado (aislado) la cantidad neta de energía permanece constante.

Algo es algo. Diría Milton Friedman el inefable: ¡Se lo dije! la cantidad neta de energía en nuestro planeta, considerado como un sistema cerrado, se conserva, y tras transformarla obteniendo capital y bienestar, sigue estando ahí, para volverla a transformar obteniendo más capital y más bienestar. Item más, la Tierra no es un sistema cerrado, ya que recibe energía electromagnética continuamente del Sol, que puede ser transformada, y radiaciones cósmicas que, aunque de momento no sabemos como transformarlas, ya sabremos hacerlo en algún momento, ya.

Pero Friedman no tenía ni idea de Física y seguramente había olvidado lo que le enseñaron en el bachillerato, en particular que hay varias formas de energía. Básicamente dos: energía potencial y energía cinética. Hoy día y a ciertos efectos, conviene añadir una tercera, que llamamos energía residual (waste energy, en la lengua del imperio). Una forma de energía cinética dispersa a nivel atómico-molecular (energía térmica), difícilmente aprovechable a no ser que se encuentre muy concentrada (y por tanto, no merecedora del calificativo “residual”).

La energía cinética es la forma de la energía en acción.

La energía potencial la constituyen las formas de energía latente que “esperan” ser puestas en acción rindiendo trabajo. Ejemplo: el agua a una cierta altura en un embalse posee una energía potencial de tipo gravitatorio que al caer pone en acción una turbina o un alternador, que a su vez se "almacena" como energía eléctrica (en este esquema simple, otra forma de energía potencial, forma idónea para su distribución) que luego se distribuye por una red hasta un hogar o una fábrica donde se transformará en energía lumínica en una bombilla o en trabajo mecánico en un torno.

Otra forma de energía potencial es la “energía química”, asociada a la estructura química de una determinada sustancia (energía que en su momento fue necesaria para formar una determinada molécula, por ejemplo, de metano) y que puede ser liberada en otra forma de energía “aprovechable” mediante una reacción inducida (por ejemplo, la combustión de esa molécula de metano en una atmósfera de oxígeno).

La masa de una sustancia también “acumula” energía, en cantidades ingentes, como nos enseñó Albert Einstein (E=mc2). La energía que potencialmente “es capaz” de liberar un gramo de cualquier sustancia es de aproximadamente 2,5 millones de megavatios hora según la conocida fórmula citada. Este es el potencial de la llamada “energía nuclear”, pero en el mundo en que vivimos, de ese potencial sólo podemos aprovechar una insignificante cantidad, como veremos en un capítulo aparte. Nos queda hablar de lo que hemos llamado “energía residual”. En toda transformación energética, parte de la forma original de energía se “pierde” en forma de energía residual térmica (fricción en los ejes de una turbina disipando energía en forma de calor, calentamiento del aire en las proximidades de una bombilla o una caldera de vapor, etc, etc). Esto nos lleva al segundo principio:

2o Principio de la Termodinámica: En toda
transformación energética, parte de la energía
puesta en juego se disipa en forma de calor

Motor de triple expansión

En otras palabras, la energía que consumimos o aprovechamos de forma efectiva proviene de un consumo de una cantidad mayor de otra forma de energía.

Las funciones metabólicas también exigen un consumo de energía. En la función clorofílica, las plantas toman CO2 y O2 de la atmósfera y lo transforman en glucosa mediante la absorción de energía solar. La glucosa almacena así parte de la energía solar absorbida en forma de energía potencial química (contenida en ella), que, posteriormente, la planta, o un herbívoro tras su ingesta, metabolizará, transformándola así en otro tipo de energía o realizando trabajo mecánico. Pero en cada transformación, parte de la energía originariamente procedente del sol se habrá disipado.

Decíamos que Friedman no tenía ni p… idea de física, y aunque sus entendederas le sobraban para el primer principio de la termodinámica, y utilizarlo para extraer las conclusiones que quería, el segundo le resultaba un arcano, y seguramente no tuvo tiempo ni ganas de aprehenderlo. (Prefirió ganar dinero y palmaditas en la espalda haciendo de gurú neocón).

Tras esta larga digresión, vamos (otra vez) al grano: La disponibilidad de energía en este bendito planeta.

Pueden ustedes cuestionar las cifras que vamos a presentar. Si se quiere multiplicar o dividir por dos o por diez alguna de ellas (con sentidiño, ¿vale?) no cambiaría nada cualitativamente. Empecemos por las necesidades energéticas de la humanidad.



Las necesidades energéticas de la humanidad

Parece ser que las necesidades energéticas alimenticias básicas de un ser humano son de unas 2 Kilocalorías/día (sólo metabólicas: consumo de alimentos). Esto es algo menos de 100 W de potencia: 1Kcal/d =48 W (energía por unidad de tiempo, julios/segundo en el sistema internacional de unidades).

Dicen los antropólogos que un cazador-recolector ya requiere unas 5 Kcal/d (3 para nutrición y 2 para el mantenimiento del hogar), o sea, grosso modo 250 W. Si les damos crédito, una sociedad agrícola requiere un consumo energético por habitante de unas 26 Kcal/d (unos 1.300W) repartiéndose en 6 para necesidades nutricionales, 12 para hogar y comercio, 7 para usos industriales y agrícolas, y 1 para transporte. El homo faber ya requiere 77Kcal/d (aproximadamente 3.800W), 7 para nutrición, 32 para el hogar y el comercio, 24 para industria y agricultura, y 14 para transporte. Y para llegar a donde estamos, el homo tecnologicus necesita unas 230 Kcal/d (unos 11.000W) repartidas en 10 Kcal/d para nutrición, 66 para el hogar y actividades comerciales, 91 para usos industriales y agrícolas, y 63 para el transporte.

A fecha de hoy, entre los 6.500 millones de seres humanos que pueblan la Tierra, coexisten con nosotros, los "amitos blancos" (clase homo tecnologicus), colectividades de cazadores-recolectores, agrícolas, e industriales. Las desigualdades en el reparto de consumo energético son enormes entre distintos pueblos, pero para que tengan datos de otras fuentes, les contamos algunas cosas que apunta el informe International Energy Outlook 2005:

1) El consumo energético global viene creciendo a un promedio del 2,3% anual. (Con este porcentaje, se duplicará cada 30 años).

2) Actualmente, el consumo energético en promedio mundial, es de unos 2,38 kW por persona. Ello supone un consumo de energía 16 veces superior a la energía metabólica necesaria para la subsistencia (la energía que extraemos de los alimentos) de la que carece casi la tercera parte de la población mundial. Las desigualdades entre países ricos y pobres en estos consumos vienen dados por un factor 5.

3) La potencia generada y consumida para satisfacer la demanda energética se aproxima a los 15 terawatios (15x1012 watios = 15 millones de megawatios ). Teniendo en cuenta el incremento de la demanda y de la población en el planeta, la demanda se duplicará allá para el año 2030.


Otra cuentecilla de la vieja:

Si democratizásemos el consumo energético mundial a los 6.000 millones de habitantes actuales del planeta, nivelándolo al consumo estándar de los países desarrollados (pongamos 10 kilowatios por persona, para no complicarnos con las cuentas), resulta que a fecha de hoy habría que generar 10 kW/persona x 6x109 personas = 60 Terawatios: ¡Más de 6 veces la generación actual! Si para el año 2030 se cumplen las previsiones de crecimiento de población hasta los 9.000 millones de personas, incluso considerando que el consumo energético no crece, pero si los envidiosos tercermundistas siguen empeñándose en vivir como nosotros, ¡habría que multiplicar por diez la producción actual!

¿Qué pasa con el CO2?

El combustible fósil más limpio es el metano. Y cada kilo de metano que quemamos supone la emisión de 2,75 kilos de CO2 (la combustión del metano responde a una reacción 2CH4 + 2O2 + calor => 2CO2 + 2H2O , esto es, cada mol de metano -16 gramos- da lugar a un mol de CO2 -44 gramos-). Según se alarga la cadena del hidrocarburo, crece su tasa de emisión de CO2, siendo de 3 para el butano y poco más para el propano. El octano es el combustible más energético del sistema en explotación (C8H10)…

James Lovelock (el papá de la hipótesis Gaia), un competente químico especialista en fenómenos atmosféricos, lo advierte:

“Caminamos hacia el colapso de nuestra civilización, no el fin de la Tierra, ni siquiera de nuestra especie (que reduciría sensiblemente su población, eso sí). Pero el planeta estornudará, quedarán algunos millones de homo ¿sapiens?, y quizás volverán a proliferar los helechos arborescentes, fijando de nuevo el CO2 y reiniciándose un nuevo ciclo en una atmósfera, nuevamente oxidante…”

No sería ningún drama cósmico, desde luego, pero a Vds. no les gustaría que le sucediese a sus tataranietos, ¿a que no? Aunque en los tataranietos se piensa tanto como en los tatarabuelos, ¿a que sí? Pues, a lo peor, no hay que esperar tanto.

¡Al fin llegamos a las “energías alternativas” y a las alternativas energéticas! Empecemos por las “energías alternativas”



"Energías alternativas"

La cuestión es, nuevamente, el maldito mercado, y el engaño continuado con el que los nuevos sectores emergentes, los nuevos lobbies de las “energías alternativas”, tratan de confundir a la opinión pública… o arrimar el ascua a su sardina.

Culpables también de este engaño, son nuestros gobiernos que no se toman realmente en serio este problema y proponen medidas cuyo único objetivo es acallar a la opinión pública. Por poner un ejemplo cercano, la Xunta de Galicia, anuncia el día 7 de Junio del presente año que Galicia reducirá 12 millones de toneladas de emisiones de CO2, para lo que invertirá 346,7 millones de euros y sólo tres días después, nos deja atónitos con la siguiente noticia: La Xunta planifica invertir 16.000 millones en carreteras hasta 2020.

Todos los informes encargados por las agencias supranacionales, nacionales o corporativas, hacen hincapié en la necesidad del fomento de las “energías alternativas”, pero no en la necesidad de una alternativa energética. Así, verán Vds, que algunos informes encargados por la CEE, distintos gobiernos de países tan variados como los EE.UU. o España, hablan de la energía eólica, la energía solar, los biocombustibles, incluso del revival de la alternativa nuclear, como “alternativas energéticas”

Pero si ponemos los pies en el suelo, ninguna de esas “energías alternativas”, ni la suma de todas ellas, es una alternativa energética al problema planteado, de persistir los hábitos y tendencias de consumo energético.

Empecemos por la última en salir a la palestra, y la más débil:



Los biocombustibles y la biomasa

Planta de "Bioetanol Galicia" en Teixeiro

No hay que teclear mucho para mandar al cuerno esta primera alternativa. Se dice que la biomasa es una “energía renovable” y no contaminante. Dicen que es renovable porque su ciclo de producción es relativamente corto, que no contribuye a incrementar la cantidad de CO2 en la atmósfera porque, grosso modo, la cantidad de CO2 que emitiría la biomasa tras ser quemada en una central sería, poco más o menos, la cantidad de CO2 que habría fijado durante su cultivo. Esto es falazmente cierto.

En 2003, el biólogo Jeffrey Dukes (Universidad de Utah, EE.UU.) calculó que los combustibles fósiles que quemamos en ese año se formaron en tiempos prehistóricos a partir de materia orgánica "que contenía 44x1018 gramos de carbono, lo cual es más de 400 veces la productividad primaria neta de la biota actual del planeta". Puede verse un resumen de este trabajo aquí.

Para decirlo claramente, eso significa que en el año 2003 utilizamos el equivalente a cuatro siglos de plantas prehistóricas (incluyendo el fitoplancton). O que cada día usamos el equivalente en combustibles fósiles de toda la nueva materia vegetal que tarda más de un año en crecer sobre la tierra y los océanos.

También según este informe, se necesitan 98 toneladas de biomasa prehistórica, para obtener 4,87 Kg. de petróleo y convertirlo en un galón de gasolina.

Sólo este calculo evidencia que la idea de que podemos simplemente reemplazar la herencia fósil y la extraordinaria densidad energética que nos da-por energía de la biomasa, constituye un enorme autoengaño.

Pero hablemos de biocombustibles. Cualquier planta interesante para la generación de biomasa tiene, en el mejor de los casos, un ciclo de crecimiento bianual (dos cosechas al año). Pero resulta que la cantidad de CO2 que ha fijado esa planta a lo largo de cuatro o seis meses de crecimiento, se quemaría en una central de generación en un minuto escaso. Y la demanda de energía es constante.

Con los llamados biocombustibles, bioetanol y biodiesel, pasa otro tanto de lo mismo: el ciclo de generación de biomasa susceptible de ser transformada en biocombustible es larguísimo comparado con su ciclo de transformación en energía (medio año frente a un minuto). Además, su proceso de producción conlleva emisiones adicionales de CO2 derivadas del consumo energético que requieren los procesos de roturación de tierras, abonado (incluyendo las emisiones derivadas del proceso industrial de producción de los abonos), cosechado y transformación. Pero todas estas consideraciones son pecata minuta:

Lo que invalida a la biomasa como alternativa energética es su manifiesta insuficiencia para satisfacer la demanda energética mundial. La superficie cultivada del planeta es del orden de 10 millones de km2, y se necesitaría más del doble de esa superficie destinada íntegramente al cultivo de biomasa para generar los 15 Terawatios de demanda actual. Aparte quedan las perversiones que una gran demanda de biomasa crearía en otros sectores, como el agroalimentario, perversiones que ya estamos experimentando y conoce cualquiera mínimamente informado.

Como consecuencia de la fabricación de biocombustibles (y gracias a las “gracias“ del “libre mercado” y la ley de la oferta y la demanda) asistimos a la subida de los precios del trigo, el maíz, la soja, etc. etc. A este respecto, voilà otra entrega de las prometidas Horror Stories del bueno del Profesor Bartlett:

En el Prime Time Monthly Magazine (San Francisco, septiembre de 1995) leemos el artículo “Los caballos necesitan maíz”, firmado por el conocido periodista radiofónico Paul Harvey. En él se hace énfasis en las oportunidades que nos ofrece la fabricación de etanol a partir del maíz, para usarlo como combustible para nuestros coches y camiones:

“Hoy en día, la producción de etanol sustituye la importación de cerca de 43,5 millones de barriles de petróleo cada año, reduciendo la balanza comercial de los EE.UU. en cerca de 645 millones de dólares… Como veremos más adelante, el maíz es una fuente inagotable de caballos para nuestros vehículos”

Encontramos dos problemas para esto:

a) Habría que comparar esos 43,5 millones de barriles con el consumo de combustible de nuestros vehículos. En 1994 consumimos 4.170 millones de barriles en nuestros motores de gasolina (Annual Energy Review, 1994, página 159). Así pues, la producción de etanol supone aproximadamente un 1% del consumo anual de los vehículos en los EE.UU.

En conclusión, habría que multiplicar por 100 la producción de maíz para que cuadren los números. Incrementar en esta magnitud los campos de cultivo para producir etanol a partir del maíz causaría graves problemas agroalimentarios.

b) Se necesita energía para roturar nuevas tierras, para fertilizar las tierras, para plantar el maíz, para cuidar su cultivo, para cosecharlo, y mucha más para destilarlo en etanol.

Finalmente, cada galón obtenido de etanol rendirá menos energía que la necesaria para obtenerlo. Su balance energético como fuente de energía sería negativo.


Más de lo mismo. El diario Público del 11 de octubre de 2007 incluía en su sección “Ciencias” el siguiente comentario:

El ganador del Nobel de Química de 1995, Paul Crutzen, acaba de echar gasolina al debate energético, con unas declaraciones a la revista británica Chemistry World. Según Crutzer, el cultivo de plantas para fabricar biocombustibles, produce una cantidad de óxido nitroso que anula cualquier beneficio producido al evitar el uso de combustibles fósiles... El óxido nitroso es uno de los principales gases del efecto invernadero, junto con el CO2 y el metano…

”Lo que queremos dejar claro es que aumentar el uso de biocombustibles no produce ningún beneficio y, de hecho, propicia un agravamiento del calentamiento global”

han señalado el investigador de la Universidad de Edimburgo y el coautor del estudio, Keith Smith… Previamente, un estudio publicado en la prestigiosa revista Science ya había avisado de la postura de una parte de la comunidad científica frente a la industria de los biocarburantes.


Un inciso. El estudio en cuestión ha sido dirigido por R. Righelato y pueden leerlo ampliado aquí, aparte de consultarlo en Science. Les advertimos que la reseña de “Público” es meramente periodística. Y los periodistas, ya se sabe, aún cuando se “especialicen” en divulgación científica, siempre adolecen de falta de rigor.

Por eso cuando lean en la reseña que “parte de la comunidad científica opina…”, no se lo crean. No es exacto, a no ser que se incluyan como opiniones de la comunidad científica las de los escribamos pagados por y para. Pero la opinión de la comunidad científica informada y que ha dedicado un mínimo de tiempo a analizar la cuestión es unánime: los biocombustibles, como “alternativa”, son una p… mierda.

Volviendo al número de Público citado. En el mismo artículo, respecto al cultivo de biocarburantes, se dice: “Las asociaciones de ganaderos, fabricantes de harinas y hasta los cerveceros, empiezan a dibujar un futuro marcado por las subidas de precios. España, a pesar de esas críticas, ha dado un empujón a esta industria”.

Para ilustrar más esta última acotación, se informa además de que en España: “Los sectores de la industria alimentaria se revelan contra los combustibles verdes: Pan, leche y cerveza, más caros.


¡Santo cielo, la cerveza! ¡A dónde hemos llegado!
¡Esto sí que no!

En una gráfica aparece la evolución de los precios del trigo blando, el maíz y la cebada en la lonja de cereales de Barcelona, donde se ve como esos precios han evolucionado desde junio a octubre de 2007 respectivamente de 150 a 285, 150 a 253, y 125 a 252 euros por tonelada. Para acabar esta glosa de esa noticia destacamos:

El estudio publicado en Science advierte que roturar nuevas tierras para cultivo de “biocombustibles en detrimento de la masa forestal, supondría que el ahorro de emisiones de CO2 por los escapes de los vehículos “verdes” se vería contrarrestado nueve veces por la pérdida de la capacidad de fijación de CO2 por parte de la masa forestal perdida.

Gunung Leuser, el mayor parque nacional de Indonesia, ha perdido 22.000 hectáreas de bosque en 30 años por los cultivos de biocombustibles y el caucho y Sumatra se ha deforestado en estos últimos años para el cultivo de aceite de palma y ojo, que estamos hablando de una isla de 425.150 km2, poco menos que la superficie de la península ibérica.

Deforestación en Sumatra

Para saber más

Y como una imagen vale más que mil palabras (para el que no quiere escuchar ni leer, seguro), empezamos con una foto extraída del Practicum elaborado en el período 2006-2007 por Dª. Mariana Ballenilla, asociada al Área de Economía, Sociología y Política Agraria de la Universidad Miguel Hernández de Alicante, bajo el título:

“Biocombustibles: Mito o realidad”

Plantación de palma aceitera en Borneo, para la producción de biocombustibles, en lo que antes era jungla tropica
Plantación de palma aceitera en Borneo, para la producción de
biocombustibles, en lo que antes era jungla tropical

En el resumen de este trabajo podemos leer:

Este practicum realiza una revisión bibliográfica de los procesos productivos de los distintos tipos de biocombustibles tanto del bioetanol como del biodiesel. También revisa la Tasa de Retorno Energético (TRE) de estos según varios autores y la compara con la de otros recursos energéticos. Se estudian las políticas de la Unión Europea en torno a los biocombustibles y el rendimiento de las distintas materias primas. Así mismo plantea la disponibilidad de tierras de cultivo, la competencia de los biocombustibles con la producción de alimentos y sus impactos ambientales.


Por cierto, que en la página 51 de este estudio se le da la razón al bueno de Bartlett en lo que se refiere a la tasa de retorno energético del “bioetanol” producido en base al maíz. Sin embargo, en las páginas siguientes, se presentan tasas de retorno energético positivas para el “bioetanol” en base a la caña de azúcar (¡desgraciado Brasil!), el aceite de palma (¡pobres selvas de Borneo!) y la soja (¡Quo vadis, selvas del sureste asiático, mi pampa argentina, mi amazonia!). Léanlo y echen una mirada a los enlaces web que aparecen en la bibliografía de ese estudio.

Sigamos haciendo cuentecillas. La caña de azúcar es con mucho el cultivo más rentable para producir biodiésel: unos 6.000 litros por hectárea cultivada, lo que vienen a ser unos 38 barriles por hectárea.

El amigo americano dice que ellos solitos consumen 13 millones de barriles por día sólo en sus vehículos, luego el amigo americano tendría que dedicar a la producción de biocombustibles unas 340.000 hectáreas para cubrir su suministro ¡de un día!

Imaginemos que una multinacional yankee de ésas consigue una variedad de caña de azucar modificada genéticamente que rindiese cuatro cosechas al año. Pues bien, nuestros buenos amigos necesitarían disponer para ellos solitos de 41 millones de hectáreas para mover “sosteniblemente” sus coches. Eso viene a ser el 4% del conjunto de la superficie emergida del planeta (0,4 millones de km2 frente a un total de 10 millones)

Casi la mitad de la extensión de su país. Y estas cuentecillas las hacemos sobre el total de tierras, no sobre las tierras cultivables en general, ni sobre las aptas para el cultivo de la caña de azúcar en particular.

Por eso, el amigo americano, caso de querer autoabastecer sus necesidades de biodiesel para la automoción en base al maíz (de hecho es lo que plantan, ya que es el cultivo más adecuado a su suelo), y teniendo en cuenta que su rendimiento por hectárea es la mitad que el de la caña de azúcar, ¡tendrían que dedicar a ese cultivo prácticamente todo su territorio!

En cuanto al desiderátum de la CEE de conseguir que el 10% del consumo de carburantes para automoción proceda de “biocombustibles, las cuentas ya las ha hecho la OCDE, y las recoge nuestra M. Ballenilla en su citado trabajo. Voilá:

Elaboración propia a partir de datos de la OCDE, 2004

Las partes del área del Mundo se calculan en relación a la tierra usada para los cereales, las oleaginosas y el azúcar globalmente (Mundo 1) y dentro de las principales cinco regiones que producen biocombustibles solamente (Mundo 2)

Todos los requerimientos de las áreas se calculan en base al área media de la cosecha y recogen los datos para 2000 – 2004 y para el consumo de combustible para transporte en 2004. Para estos cálculos, los porcentajes del 2004 en la mezcla de la materia prima se asume que permanecen sin cambiar.

Los cálculos para la Unión Europea excluyen el etanol del vino, el cual representa cerca del 18% de la producción de etanol de Europa en 2004.

Biocombustibles: Mito o realidad. Mariana Ballenilla. UMH, junio 2007

Un dato para la esperanza: “Los cálculos para la Unión Europea excluyen el etanol para el vino”. ¡De buena nos hemos librado… de momento!

Las repercusiones que tiene y tendrá el uso de los biocombustibles ya comienzan a reflejarse casi antes de empezar a utilizarlos. La historia tristemente se repite. Los países pobres ven como los precios de los alimentos básicos se disparan sin que repercutan ni un céntimo en el agricultor. No pueden comprar cereales básicos para su alimentación, mientras unos pocos, en los países ricos, hacen un gran negocio. Repasemos esta noticia del diario El País del 11 de Abril de este año:

El País: 11 de Abril de 2008

El FMI culpa del alza de los alimentos al auge en el uso de biocarburantes

La repercusión será "enorme" en el crecimiento económico mundial

Manifestación en Puerto Príncipe (Haití) contra la subida del precio de los alimentos- REUTERS
Manifestación en Puerto Príncipe (Haití)
contra la subida del precio de los alimentos- REUTERS

El tránsito de la opulencia a la desolación sucede siempre expeditivamente. Tras años de crecimiento en todo el mundo, ahora las crisis se suceden. En la reunión de primavera del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial que se celebra en Washington, las turbulencias financieras cedieron ayer el protagonismo a las consecuencias del sensacional incremento del precio de los alimentos. Los dos organismos se unieron contra los biocarburantes, a los que acusaron de causar el alza de alimentos básicos como el trigo y el arroz. En Europa, la Agencia Europea de Medio Ambiente denunció que ni siquiera reducen la emisión de gases de efecto invernadero.

Aquí la noticia completa.

O esta otra del mismo día:

La subida de los alimentos obliga a los países pobres a pagar hasta un 74% más por los cereales

Que se puede leer completa aquí.

O esta del 15 de Abril aparecida en La Voz de Galicia:

Los biocombustibles son «un crimen contra la humanidad», según la ONU

La Unión Europea suprimirá las subvenciones para los cultivos destinados a producir carburantes verdes.

Leer aquí.


Lamentablemente la UE parece que no tiene intención de dar marcha atrás en su afán de fomento del uso de biocarburantes como aditivos/sustitutivos para la automoción, a pesar de las nefastas consecuencias que está teniendo la industria del bioetanol y el biodiesel sobre los precios alimentarios. No será por falta de informes al respecto. Aquí tienen otro.

El aprovechamiento de la biomasa para la generación de energía, a no ser como aprovechamiento secundario, mejor no tocarlo:

  1. No tiene potencial significativo.


  2. No genera energía limpia (es más, sus emisiones de CO2 por unidad energética generada son escandalosos, por mucho que nos sugiera el sufijo "bio").


  3. No es renovable. El ciclo de generación de la biomasa (meses) no se acopla al ciclo de consumo (pocos minutos).


  4. Obviamente, la biomasa juega otro papel mucho más importante en el ecosistema


Su papel en este campo es, y debe seguir siendo, marginal. No deja de ser un importante recurso energético en sociedades poco desarrolladas, pero su gestión es delicada. Recuerden la deforestación provocada en Uganda por la quema de madera de unos miles de refugiados del conflicto de Ruanda, para meros efectos de subsistencia. Una cosa es el reciclado de los bagazos de la cosecha de la uva, el aceite, cáscaras de avellana, rastrojos de cosechas o lo que quieran Vds., para producir biocarburantes o ser quemados en centrales próximas a las explotaciones agrarias para reducir los costes de la explotación. Otra cosa es desvirtuar la producción agraria para que el lobby se forre sin que les importen las consecuencias de su negocio.

¿Quién tiene interés en fomentar el consumo de biocombustibles? Respuesta: el lobby del sector. Piensen que en Europa, el consumo de un millón de barriles diarios de biodiésel, al precio del barril de crudo en la actualidad, supone unos 90 millones de euros…¡al día! Si el beneficio fuese de un 10%, serían más de 9 millones de euros al día a repartir entre una decena de productores. No creo que Vd. gane la mitad de esa cantidad en su vida, aunque quizás me equivoque. Nosotros, hay meses que no lo conseguimos…

En fin, que cada cual arrima el ascua a su sardina. Lo último de lo último en “biocarburantes” es la producción de biodiésel a partir del plancton marino. Alguna empresa, de cuyo nombre no queremos acordarnos, postula la producción masiva de plancton a tales efectos. Y por supuesto, cabe esperar que estén pensando en “granjas marinas” (cuestión de economía, rentabilidad y la única posibilidad de producción masiva y alternativa). Chachi piruli.



El hidrógeno

Este capítulo se despacha más rápido todavía, porque el hidrógeno no es una fuente primaria de energía.

Esto es, no hay hidrógeno libre en nuestro planeta. Hay mucho, sí, pero en forma de agua. Por lo tanto, disponer de hidrógeno libre para generar energía, requiere energía para su producción.

La Primera Ley de la Termodinámica nos dice que para obtener 1Kwh de energía de la combustión de hidrógeno libre, requiere cuanto menos 1Kwh de energía para producir el hidrógeno a partir del agua. Y la Segunda Ley nos dice que la Primera Ley es muy optimista, porque parte de la energía invertida para generar hidrógeno libre se va a disipar en forma de energía residual, y parte del potencial energético de la combustión del hidrógeno también se disipará.

La pila de hidrógeno es el dispositivo que realiza estas funciones (hidrolizar el agua y “quemar” el hidrógeno generado para producir energía). La eficiencia de las pilas de hidrógeno es muy alta (un 50-60%), y se espera incrementar esa eficiencia hasta un 85%.

Pero de lo dicho, debe quedar claro que el hidrógeno no es una fuente primaria de energía, sino un prometedor vector energético, esto es, una forma de almacenaje de energía fácil de distribuir (como la electricidad: otro vector).

Se considera muy interesante explotar las posibilidades de esta tecnología ligando la producción de hidrógeno libre a fuentes de energía renovables. De esta manera, obteniendo hidrógeno libre a partir de una fuente primaria de energía limpia y renovable como la eólica, se puede almacenar energía limpia en pilas de combustible de fácil distribución a los sectores que lo demanden (automoción, por ejemplo).

Por dejar una puerta abierta a una futura “economía del hidrógeno”, se está trabajando en métodos de generación de hidrógeno mediante bacterias que metabolizan compuestos hidrogenados liberando este gas. De momento son ensayos de laboratorio y este tipo de biotecnología está muy lejos de hacerse realidad, no existiendo además estudio alguno acerca de su potencial, esto es, qué cantidad de “barriles equivalentes de petróleo” pudiesen esperarse (razonablemente) de su desarrollo a nivel industrial.



La energía solar

Para algunos es la eterna “prometedora” fuente de suministro de energía. Pero adolece de serios problemas para constituirse en una alternativa energética a la demanda actual.

Los sistemas fotovoltaicos (FV) no pueden suministrar energía en todo momento (por la noche, en días nublados …), lo que les incapacita como única fuente de suministro industrial o doméstico.

El uso de baterías como sistema de almacenaje de posibles “excedentes” de la producción para su empleo en esas situaciones es una opción. Pero las baterías incrementan enormemente el coste inicial del sistema y su mantenimiento, redundando en un incremento notable del coste nivelado del kWh producido, además de convertirse al cabo de su vida útil en un residuo altamente contaminante.

Los precios

Además, se aduce que el coste de la energía FV no es competitivo. Es verdad. Pero es una verdad muy “pequeñita”.

A fecha de 2005, la Agencia internacional de la energía presentaba los siguientes costes de instalación y de generación para diferentes tipos de centrales:


Fuente: Study of Energy Cost. International Energy Agence 2005


Los precios de la energía son diferentes en distintos países, sensibles a la política energética local y sistemas económicos nacionales. Ésa es la causa del abanico de los precios de coste que se aprecian en la tabla para la misma tecnología. Asimismo, los datos de la IEA tienen en cuenta la varianza de la tasa de descuento entre el 5% y el 10%. Los precios del kWh no incluyen los costes de transmisión y distribución, ni los costes por emisión de gases de efecto invernadero.

Panel solar fotovoltáico

Seguiremos hablando de la proyección futura de los costes de producción FV y aunque los problemas que presenta esta tecnología como fuente alternativa capaz de satisfacer la creciente demanda actual de energía parecen insalvables, estos sistemas de producción conectados a la red pueden contribuir notablemente a la reducción de las emisiones de CO2 con un coste nivelado de producción muy interesante, competitivo en determinados lugares con los costes de generación en las centrales convencionales y las modernas centrales térmicas de ciclo combinado, y con una proyección futura de coste nivelado inferior a éstas. En enero de 2007, el Ministerio Federal de Medio Ambiente, Conservación de la Naturaleza y Seguridad Nuclear de la República Federal de Alemania, el país europeo con mayor implantación de producción FV, emitió un informe sobre los costes de las energías renovables, donde se dice que en 2005 estas energías supusieron el 10,4% de la producción total alemana, y contribuyeron a rebajar en 38 millones de toneladas las emisiones de gases de efecto invernadero, esto es, ¡casi 2/3 de la reducción total de emisiones alcanzada (60 millones de toneladas)!

Volviendo a los precios, el Department Of Energy (DOE) del gobierno norteamericano presenta en su estudio estratégico “Solar Energy Technologies Program: Multiyear program plan 2007-2011” que se puede ver aquí, una estimación de los costes de la energía solar FV para el período 2007-2011, de acuerdo con el concepto LCOE (Levelized Cost Of Energy), costes nivelados para tener en cuenta la inversión inicial en el centro de producción, su tiempo de vida útil, la capitalización de la inversión, los costes de operación y mantenimiento, etc. El estudio considera diferentes centrales FVs: domésticas (aisladas, con sistema de almacenamiento por baterías), generación distribuida en red y generación centralizada en red.

Planta solar fotovoltáica

Los sistemas domésticos

Los sistemas domésticos de generación “autosuficiente”, aislada de la red, tienen un alto LCOE, fundamentalmente debido a costes de Operación y Mantenimiento (O&M) fuertemente afectados por la exigencia de contar con baterías de almacenamiento. No obstante, en lugares remotos y aislados con buenas condiciones de insolación, estos sistemas son muy competitivos, y hasta incluso, la única alternativa.

Pero los sistemas domésticos conectados a la red empiezan a ser muy atractivos. Las casas dotadas con estos sistemas producen energía para su propio consumo. En caso de que la producción sea mayor que el consumo, el exceso se inyecta a la red general de distribución eléctrica, mientras que en caso de que la producción propia no sea suficiente (o no haya, como ocurre en las horas nocturnas), el sistema conmuta para tomar de la red la demanda instantánea. La tabla adjunta muestra los distintos parámetros de coste de un sistema de este tipo, supuestamente instalado en Phoenix (Arizona), según recoge el citado informe del DOE.

Parámetros de referencia en 2005, y proyección para 2011 y 2020 de un sistema residencial fotovoltaico de 4 kW conectado a red


Los costes de referencia en 2005 recogen los datos de mas de 200 sistemas fotovoltaicos de estas características instaladas en la zona entre 2000 y 2005, datos basados en la web de más de 5000 instalaciones del mismo tipo y datos de modelización y medidas de laboratorio. Las proyecciones para 2015 y 2020 ponderan las estimaciones de la industria FV, previsiones anteriores de éste plan plurianual y las previsiones de científicos e ingenieros del Programa Solar del DOE y de las industrias relacionadas con la energía.

Como se aprecia en la última fila de la tabla, el coste nivelado del kilowatio hora listo para el consumo doméstico (corriente alterna a la misma frecuencia de la red general) es de unos 30 céntimos de dólar (c$), esperando que su coste resulte de 15 c$ en 2015 y 9 c$ en 2020. De ser esto así, en 2015 se alcanzaría la paridad de precio nivelado del kW fotovoltaico con el precio del kW procedente de la red. ¡Y sería un 50% más barato en 2020!

Planta Solar Fotovoltaica de Archivel en Caravaca de la Cruz (Murcia).

Esto no es ciencia ficción. General Electric prevé la paridad de precios con la red en 2015 en las zonas insoladas de los EE.UU. (como Arizona). La paridad de coste con la red ya se da en Italia desde 2006, según la oficina de estadísticas (Eurostat) de la CEE. Véalo aquí. Italia está muy bien insolada, y la producción FV llega a 1.600 kWh/m2 al año (en Sicilia más: 1.800 kWh/m2). Además, la paridad ya se ha conseguido y superado en regiones como Hawai y otras islas en razón a los altos costes nivelados de producción de energía en base a combustibles fósiles.

En cuanto a producción FV concentrada y en red, para una central de entre 10 y 15 MW instalados, los costes nivelados de energía en Arizona se estima en 2005 en una banda entre 15-22 c$/kWh (según gastos de financiación de la inversión en planta), con estimaciones para 2015 y 2020 respectivamente entre 10-15 y 6-9 c$/kWh.

Hoy por hoy, el coste nivelado de la producción FV es unas tres veces superior al de las centrales térmicas standar. Pero las previsiones de evolución estiman que dentro de unos 10 años se alcance la paridad, y que en pocos años más, resulte más bajo.

Desde luego, la evolución de la tecnología FV y el crecimiento de su implantación está haciendo bajar muy rápidamente el coste del kWh producido por esta tecnología. ¡Y la evolución de los precios del petróleo y gas natural están disparando el precio del kWh producido en las centrales térmicas convencionales!

Posibilidades de futuro

En el nº 15 de la revista Advances in Solar Energy (2003) pueden leer un artículo de R. Sims bajo el título “The renewable energy response to climate change” donde estima que la conversión fotovoltaica podría llegar a generar entre 2,5 y 80 TW, en el supuesto que se dedicase a la instalación de paneles solares entre el 1 y el 10% de las tierras del planeta que no son aprovechadas, suponiendo una eficiencia de conversión del 10%. Aunque la revista es seria (en su ámbito), está editada por la American Solar Energy Society Inc. Por contrastar este aserto, les ofrecemos la opinión de otro: el Sr. Lawrence O. Williams, experto químico en el campo de los combustibles, explosivos y propelentes. Trabajó para la industria aeronáutica (Lockeed Martin, dos veces ganador del premio Inventor del Año en dicha compañía). Recibió de la NASA el premio a la Mejor Aplicación Original de Nuevas Tecnologías por su contribución al aterrizaje de la nave Viking en la superficie de Marte. Es consultor del Departamento de Energía de los EE.UU. en el área del hidrógeno y otras fuentes alternativas de energía, etc, etc, etc. Entre otras cosas, en su libro “An End to Global Warming” hace un recuento del potencial de la conversión fotovoltaica en los EE.UU., concluyendo que, considerando una eficiencia de fotoconversión del 5%, la instalación de paneles solares en 90.000 km2 de superficie (el 1,12% de la superficie total del país) cubrirían toda su demanda energética. La ubicación óptima sería en los estados de mayor insolación (Indiana, Nuevo México, Arizona y sur de California). Pero cuidado: Williams advierte que el despliegue de tal cantidad de paneles tendría efectos climáticos notables al incrementar el albedo (reflexión) de los estados involucrados. Estos se enfriarían y el resto de los EE.UU. se calentaría.

El informe del GCEP de la Universidad de Stanford de verano de 2006 (An Assessment of Solar Energy Conversión technologies and Research Opportunities) permite creer sensatamente que los requisitos de tierras dedicadas a granjas solares pueden rebajarse notablemente, ya que la eficiencia de conversión fotovoltaica está incrementándose de año en año: se ha alcanzado el 40% para tri-heterouniones de GaInP/GaAs/Ge con concentración solar.

Rectenas

Rectenas y proteínas pigmentadas

Por otra parte, en el referido informe se hace un recuento de otras opciones tecnológicas prometedoras para “cosechar” (harvesting) energía solar. Algunas de ellas poco conocidas como las rectenas. Las rectenas son antenas rectificadoras capaces de captar directamente la energía solar convirtiéndola en corriente continua (DC). Su tamaño es del orden de la longitud de onda de la radiación a captar, es decir, entre 100 y 1000 nanometros, lo que permite su integración masiva en paneles. Estos paneles serían de muy baja reflectividad. Su eficiencia de captación supera el 85%, y el reto tecnológico más importante está en el desarrollo del sistema de rectificación a las frecuencias (ópticas) involucradas (de cientos a miles de Terahertzios).

También en fase de experimentación se encuentran los paneles cromatofóricos. Estos paneles pretenden simular la función clorofílica para captar energía solar mediante pares de microantenas de proteínas pigmentadas (cromatóforos) conectadas a centros de reacción donde la cosecha de energía se convierte en electricidad. Pueden descargar un libro sobre este último campo, de forma gratuita (tras un registro muy simple) aquí, o encontrar un sencillo diseño de una célula solar de clorofila en el artículo de J.C. Ludlow “A chlorophyl solar cell” , publicado en The Physics Teacher, Vol 40, nº 4, pgs 230-232 (1982).

El catálogo de soluciones tecnológicas para la conversión solar de energía incluye otros sistemas, como los generadores termoeléctricos (Peltier, Seebeck o Stirling) alimentados por concentradores solares, plantas térmico-solares, etc,etc.

Motor Stirling con concentrador solar


La energía eólica

Otra “alternativa” que no es tal. La energía eólica es limpia, sin duda. No es que esté exenta de emisiones de CO2, si bien comparte con las energías fotovoltaica, hidroeléctrica, mareomotriz y nucleares de fisión y la futurible de fusión que las emisiones de CO2 por kW generado se deben al reparto de las emisiones de CO2 ocasionadas por la construcción de las centrales de generación (y, en el caso de las nucleares o la basada en hidrógeno, de la generación del combustible), repartidas entre la producción energética estimada para éstas a lo largo de su ciclo de vida.

La energía eólica es limpia, con la salvedad indicada. Pero no es alternativa porque su capacidad de generación es muy limitada. Para que se hagan una idea, pueden consultar en la página de la Red Eléctrica Española cuál es la situación actual de la generación eléctrica de origen eólico, así como datos históricos. Se la resumimos, aunque les recomendamos que se cercioren por sí mismos.

La potencia nominal instalada en España es de unos 14.000 MW, mientras que el promedio generado a lo largo de un día está alrededor de los 3.000 MW… ¡Una eficiencia del 25 %, siendo optimistas!

Esto es así porque Eolo es bastante caprichoso: sopla cuando le da la gana y con la intensidad que le apetece. La actual tecnología de generación eólica demanda vientos soplando con velocidades entre los 5 Km/h hasta los 90 Km/h. Ocurre que con la tecnología actual, la potencia generada por un cierto tipo de generador depende del cubo de la velocidad del viento.

Producción del NORDEX 90 de 1,3 MW.

Los parques eólicos se caracterizan por la velocidad media sostenida de viento. Vamos a ver cual es la eficiencia de producción de un aerogenerador moderno, como el Nordex N90 (potencia nominal de 2,3 MW, hay pocos tan avanzados en Galicia). La gráfica de la derecha muestra su poder de generación en función de la velocidad del viento.

La producción de un aerogenerador crece con el cubo de la velocidad del viento, pero con sus límites. Hasta que el viento no alcanza los 5-10 Km/h, su producción es ridícula, creciendo con el cubo de la velocidad del viento hasta que éste alcanza los (aproximadamente, según el tipo de aerogenerador) 50 Km/h. A partir de esta velocidad, las palas del rotor se deforman para mantener la integridad del generador, que se mantiene operativo con su máximo rendimiento hasta alcanzar (aproximadamente) vientos de unos 90 Km/h, superados los cuales, el generador debe bloquearse y detenerse.

Los técnicos califican un parque eólico en diferentes categorías, desde el tipo 1 al tipo 6. Los diferentes tipos de parque se clasifican en función de las velocidades medias sostenidas de viento, menores cuanto menor sea el índice. En un parque tipo 1, sólo ocasionalmente se pueden esperar vientos sostenidos de 20 Km/h, y según sube el índice del parque, la expectativa de vientos a velocidades altas va siendo mayor. La tabla siguiente da cuenta de la eficiencia de generación de diferentes tipos de parques para determinadas velocidades de viento sostenido tomando como referencia un parque tipo 6 (con una velocidad “moderada” de viento):



Aclaremos el significado de la última columna: a 29,5 Km/h, un molino Nordex N90 genera 2,2 MW, pero si la velocidad del viento cayese a 23 Km/h, harían falta dos molinos (duplicar la extensión del parque) para conseguir la misma potencia, y a 20 Km/h, multiplicar por cuatro el asunto. Pero a Iberdrola Renovables o a Eurovento les da absolutamente igual la extensión de un parque eólico, los petroglifos y mámoas que haya que destruir, los pájaros, los caballos, la flora y todo… sólo siguen a su Diós: La cuenta de resultados.

Cierto que Milton Friedman argumentaría que don't worry, be happy, el desarrollo tecnológico y el sacrosanto mercado ya conseguirán que estas limitaciones sean superadas.

Pero miren Vds.: no es así. La estimación científica del potencial de generación de todos los vientos en el planeta, independientemente de su velocidad y de la cota de altitud y ubicación geográfica en la que se encuentren (en el Himalaya, la Antártida, el Tibet, el Océano Glacial Ártico o en mitad del Pacífico) no podría superar los 1200 Terawatios. ¡Eso es mucho más de la demanda energética mundial! , insistiría nuestro querido Milton. Porque el Sr. Friedman ignora el reto que supone aprovechar el 1% del teórico potencial eólico, o sea, conseguir 12 Terawatios de energía.

En la España actual, de los 30.000 MW de promedio diario distribuidos por Red Eléctrica Española, apenas un 10% son de origen eólico (de unos 14.000 MW instalados). Ni con 50.000 aerogeneradores Nordex N90 instalados en campos tipo 6 alcanzaríamos el pleno suministro para la demanda actual. Y si analizamos el tipo de campos disponibles, ni con 200.000 molinos de este tipo lo conseguiríamos, dada la variabilidad de los vientos. Cierto es que se pueden esperar virguerías del desarrollo tecnológico del sector, pero… no milagros.

Otra cuenta de la vieja: cada Nordex N90 consta de una torre de entre 90 y 110 metros de altura, 3 palas de 45 metros de longitud, un alternador y un conversor a alta tensión, que exigen unas 150 toneladas de acero, 10 toneladas de cobre, 30 toneladas de fibra de vidrio y unas 1000 toneladas de hormigón para la peana.

Erigir 100.000 aerogeneradores Nordex N90 requeriría el 70% de la producción de acero en España, el doble de la producción anual de fibra de vidrio y el doble del consumo anual de cemento (aunque esta última cifra habría que revisarla, dado el exponencial crecimiento del consumo de hormigón en este modernísimo país).

La energía eólica no es de fiar, porque Eolo es muy caprichoso, y la demanda energética tiene unas pautas que no coinciden a menudo con los caprichos del diosecillo mofletudo. Unos picos horarios que no se corresponden con los vientos catabáticos (que son los más “regulares”, los geostróficos son aún más caprichosos). La industria no va a adaptar su producción a los caprichos del diosecillo de marras, ni Vds. el consumo doméstico de su hogar. Si Vd. tuviese un aerogenerador en su casa (electrificada) y tuviese que guisar en su vitrocerámica cuando no sople el viento, se cagaría en el diosecillo (in)competente en la materia, ¿a que sí? Y si hace frío y el cabroncete de Eolo está roncando, tendría que renunciar a poner la calefacción o encender una bombilla, y pensaría seriamente en volverse a abonar a Unión Penosa, seguro que sí.

Por eso la generación eléctrica eólica deriva su producción en todo momento a la red de distribución en alta tensión, que se consume a través de la red general de distribución según la demanda (en España, Portugal, Marruecos, Francia, Luxemburgo… El mercado de la energía está muy globalizado). La red de alta tensión intenta regular la producción según la demanda existente en cada momento, tanto de la generación hidráulica, eólica, o térmica de ciclo combinado, con sus más y sus menos: no se puede parar un reactor nuclear así como así, ni una central térmica de ciclo combinado.

Pero como la energía eólica es limpia y barata, no seremos nosotros quienes postulemos su rechazo. Pero sí condicionar su implantación en base a una serie de consideraciones. La guerra es un asunto muy serio para dejarla en manos de los militares, decía Churchill. Pues igualmente, la generación de energía en el contexto actual es un asunto muy serio para dejarlo en manos de las eléctricas, decimos nosotros. Y nos referimos tanto a la nuclear (ya le tocará el turno) como a la eólica o cualquiera de las “alternativas”.

La producción de energía eólica es un negocio, en parte gracias a las subvenciones y también al mercado de las cuotas de emisión de CO2. ¡Los apóstoles de Milton han conseguido mercantilizar hasta la producción de mierda! Y hasta nos parecería bien si no estuviese favorecido por argumentaciones de “utilidad pública”, bien arropadas con subvenciones (también públicas), complementadas por expropiaciones forzosas de terrenos (comunales o privados), obviando cualquier tipo de consideración paisajística, ambiental o de intereses socioculturales. Vd. jamás consumirá “energía limpia” con el actual sistema de distribución en red. Usted consumirá kilowatios hora, de los cuales, el porcentaje de kilowatios limpios será “exactamente” el porcentaje de kilowatios limpios inyectados en red por las industrias de generación. Energía eólica sí. Pero tendría Vd. que estar seguro que consume energía eólica cuando la producción lo permita. Ello supondría negar su producción a las industrias que las inyectan en red como parte fundamental de su negocio.

Un paradigma del ahorro energético es la “producción distribuida”, que consiste en la producción local de energía según demanda local. Esto es, cada comunidad, pueblo, ciudad, metrópoli o parque industrial debe estar dotado de los medios para producir in situ la energía que demande.

Por supuesto que ajustar la producción local a la demanda local es un imponderable. Los centros distribuidos de generación deben estar interconectados mediante un sistema de conmutación en cada central de producción que derive a la red de interconexión los excedentes de producción en cada punto para ser consumidos allí donde la producción local no alcance la demanda instantánea.

De esta manera, cuatro molinos de última generación (3 MW de potencia nominal) satisfarían la demanda energética de unos 1.000 hogares (considerando una eficiencia del 25% y un consumo de 3 kW por hogar) a precio de coste si la iniciativa es pública.

Pero a la “producción distribuída” le dedicámos un capítulo entero al final de éste trabajo. Sigamos, pues, con la energía eólica.

Por mostrar algún dato más: A fecha de 2005, los costes de generación del Mwh de energía eléctrica según el tipo de central era el siguiente:

Costes de producción del MW.Hora

(Estos costes fluctúan según las políticas de subvenciones y estrategias energéticas de los distintos gobiernos. No incluyen los costes de emisión, transmisión o compra de emisiones de gases de efecto invernadero).

La previsión de evolución de estos costes la puede hacer hasta Rappel (sin equivocarse) en tanto en cuanto el carbón, el gas y el uranio son recursos limitados (como Milton Friedman está felizmente muerto, nos permitimos esta "impertinencia"), los precios de la generación eléctrica en el futuro próximo en base a estas fuentes tenderán a los máximos de la tabla (o los superarán). Sin embargo, los de la eólica se generalizarán (y bajarán) al mínimo de la tabla (otro tanto para la solar, pero su coste es “abusivo”, y lo será por muchos años).

Resumiendo:

La energía eólica es (relativamente) muy limpia. Hoy día ya es competitiva en coste nivelado de producción

(Que es el precio del kilowatio hora amortizando la inversión de la instalación, mantenimiento, costes indirectos y desmantelamiento del generador a lo largo de todo su ciclo de vida), y lo será mucho más en el futuro, incluso descontando el coste por kWh esperable por la implantación de una ecotasa o el pago por derechos de emisión de CO2.

En su contra juega el hecho de que el viento no es una fuente segura de energía: ni garantiza el suministro en el momento que se demande, ni puede cubrir las necesidades actuales y mucho menos su evolución futura.

Al no ser una energía confiable, necesita un soporte extra energético que funcione cuando Eolo duerme. Y ese soporte extra son centrales nucleares y termoeléctricas. Pero las centrales nucleares y termoeléctricas no funcionan bajo demanda, es decir, no se puede disminuir su producción ni apagarse (el coste de encendido sería muy alto). El resultado final es que cuando aumenta la producción eólica, las termoeléctricas siguen funcionando y emitiendo gases tanto si hay viento como si no.

Sólo la energía hidráulica puede generarse bajo demanda, abriendo o cerrando el “grifo” del generador. Pero díganle ustedes a Villar Mir que cierre el grifo de sus centrales hidroeléctricas porque sobra energía en este momento… ¿Y qué van a comer mis hijos? Respondería él… Todas las empresas involucradas en el negocio energético, generan todo lo que pueden, durante todo el tiempo que pueden, porque son empresas cuyo único objetivo es su cuenta de resultados. Abanderan campañas para llenarnos los oídos con frases que a todos nos gustaría creer: “IberTrola renovables”, “Pásate a la energía verde”, “Coches ecológicos”… Pero son más falsas que un billete de 6 euros.

Para muestra un botón. Volvamos a la página de Red Eléctrica Española y veamos la producción eólica del 12/12/2007:

Generación de energía eólica

Aunque el parque eólico español, tiene una potencia instalada de 13.322 MW vemos que la energía producida este día, varía entre un máximo de 4.502 y un mínimo de 1.392 MW. Es decir, menos de un tercio de la potencia instalada.