Al final de la mañana llegaron las fuerzas antidisturbios, que escoltaron a las autoridades locales al salir del ayuntamiento bajo una lluvia de piedras que lanzaron los manifestantes
Vecinos de Nigrán asaltaron ayer el salón de plenos de la casa consistorial para impedir que el gobierno municipal aprobara inicialmente el Plan General de Ordenación Municipal. El alcalde, Alfredo Rodríguez Millares, del PP, quiso tomar el acuerdo plenario a puerta cerrada, pero finalmente tuvo que ceder a la presión vecinal debido a que tres concejales de su equipo se negaron a votar en esas circunstancias.
Los concejales tuvieron que salir del ayuntamiento protegidos por las fuerzas antidisturbios bajo una lluvia de piedras -algunas de gran tamaño- lanzadas por decenas de personas furiosas por un planeamiento urbanístico que consideran que bloqueará el crecimiento del municipio.
El pleno iba a comenzar a las nueve de la mañana y a esa hora todas las asociaciones vecinales del municipio habían convocado una concentración de rechazo al documento urbanístico.
Más de mil personas respondieron a la cita, pero la Policía Local sólo dejó entrar al consistorio a 20, y tras haberlos identificado previamente.
Esta medida de seguridad calentó los ánimos de los manifestantes, que comenzaron primero a zarandear las ventanas y después arrojaron piedras y rompieron los cristales de la estancia.
En vista del cariz que estaban tomando los acontecimientos, a los pocos minutos de iniciarse la sesión, el regidor decidió interrumpir el pleno y se encerró en su despacho con el resto de los miembros del equipo de gobierno. El PP posee cinco concejales y gobierna en coalición con otros cinco ediles del Partido Independiente de Nigrán, fundado por el ex alcalde Avelino Fernández.
Alfredo Rodríguez quiso reanudar el pleno a puerta cerrada, pero los concejales de la oposición, cinco del PSOE y dos del BNG, decidieron no subir a la oficina del alcalde y permanecer dentro del salón de plenos, ubicado en la planta baja.
Los miembros del equipo de gobierno intentaron negociar con los representantes de las asociaciones vecinales, pero no llegaron a ningún acuerdo porque el alcalde se empeñaba en proceder a la aprobación inicial para después introducir las modificaciones que fueran necesarias con el fin de satisfacer las demandas de los vecinos.
Este compromiso no contentó a los dirigentes vecinales, que pedían la suspensión del pleno y la redacción de un nuevo plan general que estuviera consensuado con todos los colectivos.
Despacho del alcalde
Decenas de personas encolerizadas quisieron acceder al despacho del alcalde para impedir por la fuerza que el gobierno tomara el acuerdo plenario. Una barrera formada por más de medio centenar de agentes de la Policía Local y de la Guardia Civil en la entrada del consistorio impidió que lograran su objetivo. Los guardias municipales llegaron incluso a emplear gases lacrimógenos en al menos dos ocasiones para disolver a los manifestantes.
Cuatro horas después, el regidor se vio obligado a firmar un decreto por el que suspendía definitivamente el pleno. Tres de sus ediles, Aurora Carbajal, Ana María Rial y el independiente José Comesaña, se negaron a que se celebrarse la sesión en esa situación. Los vecinos anunciaron que continuarán movilizándose para impedir que el gobierno apruebe un plan general que consideran inaceptable.
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