Los miembros de la coalición de gobierno de Nigrán tuvieron que salir escoltados por los agentes de seguridad desplazados a la zona. Los primeros en salir fueron los tres ediles de la coalición de gobierno que se negaron a celebrar la sesión en vista de la gravedad de la situación.
Una treintena de agentes formaron un cordón policial para protegerlos, pero, no obstante, recibieron pedradas, botellazos, y el impacto de huevos y tomates lanzados por los manifestantes más violentos.
Pasadas las tres y media de la tarde llegaron a la zona fuerzas antidisturbios, que formaron una barrera para proteger al resto de los miembros del gobierno en su salida del consistorio, que abandonaron en coches de la policía. Los manifestantes arrojaron piedras y profirieron toda clase de insultos contra las autoridades locales.
La Guardia Civil actuó con cautela para no calentar aún más a una masa enfurecida de vecinos y no se practicó ninguna detención.
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