La energía que producen los parques eólicos es limpia, pero tiene un coste medioambiental: su impacto sobre las aves. Ésta es la principal pega que durante años han puesto los ecologistas a la instalación de aerogeneradores, aunque nunca ha existido un estudio serio sobre los daños que causan en este tipo de fauna. La Consellería de Medio Ambiente ha decidido finalmente evaluar los efectos que los molinos de viento tienen sobre los pájaros y adoptar medidas para proteger a estos animales.
En otras comunidades autónomas como en Navarra ya se han realizado este tipo de estudios y se ha descubierto que al menos 37 de las 108 especies que se encuentran en esta autonomía habían estado implicadas en algún riesgo a causa de los aerogeneradores.
En Galicia el peligro podría ser mayor ya que cuenta con una red mucho más extensa de parques eólicos. Cincuenta de ellos se encuentran además ubicados en zonas consideradas Red Natura, con una importante presencia de aves.
El principal peligro de los molinos de viento para los pájaros es que colisionen con las aspas en movimiento, con la torre o con otras infraestructuras asociadas como las líneas eléctricas de evacuación. Además, los rotores pueden causar lesiones debidas a las turbulencias que producen. La instalación de parques eólicos también puede provocar que las aves se desplacen a otros territorios al ver alterado su hábitat natural. Según los ornitólogos gallegos, las rapaces son las especies más afectadas por los aerogeneradores.
La Xunta, sin embargo, realizará un estudio más en profundidad enviando a los técnicos a evaluar in situ los riesgos que los parques eólicos tienen sobre las aves. Su intención es determinar qué especies son las más perjudicadas, en qué zonas y calcular la mortandad de aves por la colisión con las aspas de los molinos.
Finalizado el estudio elaborará un mapa de zonas sensibles que le servirá para adoptar medidas encaminadas a mitigar el impacto de los aerogeneradores sobre la fauna. El Gobierno de Navarra, por ejemplo, propuso realizar paradas técnicas temporales, asociadas a situaciones de riesgo para las aves en determinadas épocas del año. En cualquier caso, no supondría parar parques enteros sino aerogeneradores individuales.
Otra posibilidad para reducir los daños sobre la avifauna sería la de pintar las aspas de determinados molinos para que sean más visibles para los pájaros.
Medio Ambiente destinará un total de 60.000 euros para realizar el estudio, que deberá finalizarse en 20 meses.
El impacto de los parques eólicos sobre las aves no es tanto porque dañen a un elevado número de pájaros como por que afectan sobre todo a las especies más vulnerables o en peligro de extinción debido a que los molinos suelen ubicarse en zonas de paso de estas especies.
"Hay un riesgo clarísimo. No cabe ninguna duda de que hay ejemplares de estas aves que mueren en parques eólicos", explicó Juan Carlos Epifanio, de la Sociedad Gallega de Ornitología.
Según este experto, entre las especies más afectadas están el águila real, el águila culebrera, el buitre negro o el buitre leonado.
En concreto, dentro de la comunidad gallega, Epifanio denunció que uno de los parques eólicos más peligrosos para la avifauna es el de Brañas do Xestoso, en Silleda, que además está ubicado en un Lugar de Interés Comunitario. Según explicó, estos molinos de viento se instalaron en "uno de los pocos lugares de cría del buho campestre que hay en España".
Este parque eólico también afecta a especies como el sisón, el aguilucho cenizo o el aguilucho pardo, además de a la llamada butarda, un tipo de ave "muy raro" que aún se puede encontrar en algunas partes de Galicia.
La Sociedad Gallega de Ornitología denunció además que existe un proyecto para instalar otro parque eólico en Pena Trevinca, en Ourense, que es también una zona muy sensible para las aves. "Allí residen especies altamente vulnerables", comentó Juan Carlos Epifanio. "Yo no estoy en contra de que se instalen estos aerogeneradores pero no en cualquier zona", apuntó.
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