Los agricultores y ganaderos gallegos deberían estar "un poco preocupados y preparados" ante un cambio climático sobre el que "no hay ninguna duda". Así lo advirtió ayer el director de MeteoGalicia, Vicente Pérez. De hecho, el sector agrario ya ha recibido antes otro aviso: una pérdida de 122 millones de euros en los dos últimos años por fenómenos meteorológicos anormales, según los cálculos de los especialistas.
Por eso, para clarificar los escenarios a los que se enfrentará el sector en el futuro, en qué período de tiempo y qué se debe cambiar en el modo de trabajar actual para mejorar la respuesta del campo ante situaciones secas o lluvias intensas, Unións Agrarias ha organizado el congreso "Medio rural, agricultura y cambio climático". Este encuentro, que reunió a 25 expertos ante alrededor de medio millar de personas, abrió ayer sus puertas en Santiago con la presencia de la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, que inauguró las jornadas como mensajera de otra mala noticia: las precipitaciones disminuirán un diez por ciento en los próximos cincuenta años y entre quienes sufrirán más las consecuencias están los que viven del campo.
Por ello, Narbona abogó durante su intervención por una "profunda reorientación de los recursos hídricos" y por la necesidad de prepararse para episodios de sequías y fuertes lluvias torrenciales. Los agricultores ya son conscientes de ello. En ese sentido, el secretario xeral de Unións Agrarias, Roberto García, atribuía a los fenómenos meteorológicos extremos y "anormales" de los dos últimos años las pérdidas de 122 millones de euros en el sector.
Seguros
Para hacer frente a estos riesgos, que escapan a la gestión de los campesinos, García reclamó un seguro agrario que cubra los efectos del cambio del clima. Sobre dichas pólizas habló el director de la Entidad Estatal de Seguros Agrarios (Enesa), Fernando J. Burgaz, quien constató que Galicia, "en este momento, presenta un nivel de aseguramiento relativamente bajo", algo que atribuyó a que se trata de una comunidad que "no es castigada sistemáticamente por los efectos climatológicos adversos", algo que puede cambiar "en el futuro" cuando el agricultor "tome conciencia de la importancia del cambio climático y de los nuevos riesgos que implica para su trabajo".
Según el edafólogo Francisco Díaz-Fierros, el descenso de las precipitaciones será el factor que más negativamente incida en las cosechas. Así, el director de MeteoGalicia señaló que "están cambiando los regímenes de precipitaciones". "Por eso tenemos que jugar con el agua que se acumula en los embalses teniendo en cuenta que habrá más períodos de sequía. Porque va a llover menos globalmente y además lloverá en épocas distintas y de repente podemos encontrarnos los embalses llenos en cierta época y que luego eso no se mantenga. Por eso hay que tener mucho cuidado con esto y planificarlo y adaptarnos", explicó Vicente Pérez.
El sector agrícola tendrá que adaptarse al cambio climático incluso cambiando de cultivos si es necesario, tal y como advirtió el director de MeteoGalicia.
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