"El hombre de estos campos que tala los pinares y su despojo aguarda como botin de guerra…"
El pasado sábado, la plataforma "Salvemos Monteferro" realizó una convocatoria en la plaza del consistorio de Nigrán con el fin de acompañar a sus dirigintes en el acto de entrega de las casi 10.000 firmas en contra de las talas y otras actuaciones agresivas que se están llevando en este paraje natural, promovidas por la Comunidad de Montes, el Ayuntamiento y la Diputación.
A la vista de las personas que asisitieron a este acto, de las declaraciones del presidente de la Comunidad de Montes de Monteferro, Manuel Alejos, al día siguiente, y sobre todo a la vista de las sonoras ausencias, una de las primeras conclusiones a las que se llega es la de comprobar, cómo en Nigrán conviven, a duras penas todavía, dos modelos de sociedad distintos.
Los que estaban, representan un sector social emergente, de perfiles urbanos, de edad media relativamente joven, con niveles altos de información y que propugna un modelo de desarrollo sotenible, respetuoso con el medio y capaz de movilizarse sin ningún tipo de miedos.Los ausentes, los defensores del otro modelo de desarrollo: "el que venga atrás que arree".
No faltaron críticas en esta "mani-fiestación" al Trial organizado por el concejal José Rial (versión PINN renovada de los combates de boxeo de su jefe de filas…) y Manuel Alejos, este último devenido en una especie de Vosegus. Prácticas prohíbidas en otras comunidades por el gravísimo deterioro del monte que supone, y permitidas aquí por quienes se empeñan en acusar a los manifestantes de alborotadores.
El caso es que Monteferro agoniza. Sus faldas Norte y Sur están devastadas, las lluvias arrastran el manto hacía el mar: "...la tempestad llevarse los limos de la tierra, por los sagrados ríos hacia los anchos mares; y en páramos malditos trabaja, sufre y yerra…"
El problema de Monteferro, como tantos otros de similar calado que se dan en Nigrán, no son sino la consecuencia de la mala selección que los oferentes (los partidos) hacen de los productos (candidatos) que ofrecen al mercado electoral. En el caso de Nigrán, como en tantos otros lugares, el producto (los políticos) que se ofrece al consumidor (los votantes) es de la peor calidad. Mientras Nigrán esté en manos de avispados personajes sin escrúpulos –como Avelino Fernández - de políticos incapaces preocupados por otros menesteres ajenos a Nigrán -como Alfredo Rodriguez Millares - o de dirigentes vecinales de la pasta de Manuel Alejos, a este municipio le espera un triste futuro: "un trozo de planeta por donde cruza errante la sombra de Caín....".
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