Dos años sin retirar almeja en la marisma de A Foz son suficientes para que el molusco empiece a resentirse de la falta de oxígeno y de los virus existentes en la zona. Las mariscadoras de la agrupación de la Cofradía de Baiona advierten del peligro que corren los bivalvos a causa de la contaminación de las aguas fecales y reclaman a los concellos afectados -Baiona, Nigrán y Gondomar- mejoras en sus redes de saneamiento. Las actuaciones contra los vertidos no sólo les ayudarían a recuperar su actividad económica en la zona, sino que contribuirían a rehabilitar el rico ecosistema del entorno.
La presidenta de la agrupación de mariscadoras, Mercedes Lema, mantuvo ayer una reunión con el alcalde de Nigrán, Efrén Juanes, y el concejal de Medio Ambiente, Juan Hermida, para exponer la situación, ya explicada a los gobernantes de Baiona. La Consellería de Pesca declaró A Foz como "zona C" hace dos años y "los niveles de contaminación de las aguas siguen siendo los mismos", en palabras de la representante de las mujeres que faenan en el entorno. De este modo, sólo retiran berberecho para su venta a conserveras, que les abonan el kilo a una media de 2 euros el kilo, "un precio de risa", puesto que en circunstancias normales, se vende al menos a 5 euros.
Saturación y furtivismo
Las trabajadoras no recogen almeja -japónica, babosa y fina- porque su precio no compensaría la mano de obra. El molusco se reproduce, por tanto, sin control hasta saturar la marisma. Así lo detectan cuando realizan trabajos de movimiento de la arena subvencionados por la Xunta para aportar oxígeno a los moluscos. De la multiplicación de la almeja surge otro problema para las mariscadoras: el furtivismo. Pese a la vigilancia que establecen las propias trabajadoras, numerosos ilegales acuden a la zona para recoger almeja y venderla fundamentalmente a restaurantes.
Por todo ello, Lema insistió a los gobernantes nigranenses en la necesidad de acabar con los vertidos de la zona y mejorar la depuradora del municipio. Juanes y Hermida, por su parte, se comprometieron a acometer las mejoras. De hecho, técnicos municipales ya controlan la marisma para localizar focos de contaminación.
Ahora sólo falta que el alcalde de Gondomar, Antonio Araúxo, reciba a las mariscadoras. Al parecer, la Cofradía ya le ha solicitado un encuentro en dos ocasiones pero todavía no han recibido respuesta. Las deficiencias en la depuradora gondomareña también afectan a los altos niveles de coliformes en la zona.
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