Los mariscadores de Baiona no podrán faenar por el momento, pese a la declaración de la bahía como zona B ante la disminución del nivel de coliformes en sus aguas. Los resultados sobre la toxina PSP obligan a mantener cerrada la ensenada al marisqueo, según manifestó ayer el patrón mayor de la Cofradía, Jesús López Méndez, tras conocer los resultados remitidos ayer por el Instituto Tecnolóxico del Mar (Intecmar).
La alegría duró poco entre las 90 familias cuya economía depende de la extracción de bivalvos en la comarca miñorana. Después de que la Consellería de Pesca anunciase el martes la apertura de la bahía tras dos semanas catalogada como zona C, la incidencia de la toxina les traía ayer la mala noticia del cierre prolongado de la zona.
Para paliar las pérdidas económicas, la Cofradía de Pescadores A Anunciada de Baiona plantea el adelantamiento del paro biológico obligado de dos meses. Así, los mariscadores no recogerán almeja ni berberecho hasta julio, en lugar de parar más cerca del verano como cada año.
Será en julio cuando el pósito reclamará de nuevo los muestreos en aguas de la ensenada para comprobar los niveles tanto de coliformes como de toxina. En caso de los resultados de las analíticas impidan regresar al trabajo, la Cofradía solicitará compensaciones económicas. "Los mariscadores soportan cada año dos meses de paro biológico. Si después de cumplirlos, todavía no pueden faenar, tendremos que solicitar ayudas porque la gente tiene que vivir", explica el patrón mayor.
López Méndez se quejaba ayer de nuevo de la falta de información que ofrece la Consellería de Pesca respecto al cierre de la ensenada. "No nos permiten ver los análisis, no nos indican si están tomando medidas al respecto o no para paliar los daños. Lo que queremos es que se haga algo por la bahía y que nos mantengan al tanto", dijo. Respecto a los vertidos de aguas fecales que elevaron los niveles de coliformes, el patrón mayor espera que los ayuntamientos de Nigrán, Baiona y Gondomar mantengan controles sobre focos puntuales y sobre el funcionamiento de sus depuradoras.
Noventa personas marisquean en la bahía de Baiona, 35 de ellas a pie y el resto, a bordo de 27 embarcaciones. Muchos de ellos contribuyen a las economías familiares con su trabajo y, en algunos casos, la venta de almeja y berberecho aporta los únicos ingresos de sus hogares.
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