19/11/2005
Vigo
Una autopista para llegar al monte
Análisis | Actuación polémica
La obra prevista en la península tendrá un gran impacto en una zona muy
castigada por la acción humana
Crear una rotonda tan grande como la de Alcampo en Vigo y unos viales dignos de
una autopista no parece la solución más adecuada para un entorno natural que
habría que conservar. Mientras que en otras zonas cercanas, como por ejemplo la
subida al monte Aloia de Tui, se apuesta por carreteras estrechas que atenúen
el impacto en el monte, en Nigrán no se duda a la hora de echar asfalto sobre
las pistas forestales.
Una carretera de diez metros de ancho de una sola dirección con alumbrado para
subir a lo alto del monte parece excesivo, a no ser que en el futuro sirva de
acceso a posibles urbanizaciones o complejos hoteleros.
La ampliación del vial tal y como está planteada arrasará centenares de árboles
en un paraje que durante los últimos años ya ha sufrido una sobreexplotación
forestal.
Pero lo que realmente preocupa a los vecinos de Panxón es que esta obra sea el
primer paso para la urbanización de
Monteferro
. Temen que en el futuro se pueda convertir en una especie de Isla de Toralla y
que se acabe destruyendo uno de los últimos espacios ecológicos de la costa de
Nigrán que aún se conservan vírgenes y donde todavía no ha llegado la
especulación urbanística.
La respuesta a todas sus inquietudes llegará cuando el gobierno de Alfredo
Rodríguez se decida a presentar para su aprobación inicial el plan general de
ordenación urbana.
El documento lleva cinco años en fase de redacción después de que lo contratara
el anterior gobierno socialista de Manuel Rial. La coalición ha pasado ya el
ecuador de su mandato municipal y todavía no se ha atrevido a llevar el
documento al salón de plenos. Les está costando conciliar todos los intereses
en juego en un municipio donde aún queda mucho ladrillo por poner. Algunos
podrían ser intolerables, y si no que se lo pregunten a los vecinos de
Monteferro.