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La Voz de Galicia

GALICIA


El campo sigue desangrándose


20/12/2009 | Mario Beramendi


Las organizaciones agrarias defienden su trabajo y culpan a las empresas de los bajos precios de la leche

El campo gallego sigue azotado por una grave crisis como si de una enfermedad crónica se tratara. Casi medio año después de la firma de un acuerdo interprofesional en Madrid, los precios de la leche siguen en valores mínimos. Algo más altos, pero por debajo de lo que cuesta producir el litro. En verano los ganaderos cobraban de media 0,25 euros por litro y ahora 0,28, tres céntimos por debajo de lo que se pactó en Madrid.

La persistencia de esta crisis, que ahoga a miles de explotaciones, ha dado lugar a un fenómeno nuevo. Grupos minoritarios de productores, agrupados bajo la organización Ganaderos Unidos, han decidido dar la batalla por su cuenta. Mantienen 400 tractores aparcados en Santiago, han tirado leche en los supermercados y acusan a los sindicatos de no defender al sector. Incluso cuestionan que representen a los productores. «Algo falla cando somos os gandeiros os que temos que organizarnos para defendernos», asegura José Agra, portavoz del colectivo.

De los 13.000 ganaderos gallegos, 400 mantienen sus tractores en la concentración de Santiago. En las movilizaciones del pasado verano en la capital gallega, arropadas por todos, hubo 2.000. Y en la tractorada de 1.998 pasaron de los 6.000. El llamamiento hecho por Ganaderos Unidos para parar las entregas de leche a las industrias tuvo -hasta ayer, cuando se paralizó la recogida durante horas- poco eco. Los sindicatos creen que muchas explotaciones son conscientes de que los culpables de la situación no son las organizaciones agrarias que lucharon por un pacto sino quienes incumplen lo firmado, como la industria y la distribución. Y también la UE, que fija unas reglas de juego que perjudican a Galicia.

¿Y por qué los sindicatos no respaldan estas movilizaciones ante la grave crisis? De momento, Xóvenes y Unións apoyan ahora una estrategia selectiva de denuncia de quienes incumplan el pacto de Madrid (que no firmó el Sindicato Labrego). Ganaderos Unidos ha dejado claro públicamente que en esta ocasión quería ir por libre y no invitó a las organizaciones con el fin de mostrar su rechazo a la estrategia que llevan a cabo.

Este grupo de productores entienden que la falta de contundencia obedece a la politización y a la dependencia de subvenciones de esas centrales. Pero los sindicatos recuerdan que ya organizaron una gran tractorada el pasado verano y advierten de que gran parte de su financiación proviene de las cuotas de los afiliados. Salvo el Sindicato Labrego Galego, que se ha negado a facilitar sus datos, el resto ha apelado a la transparencia.

Xóvenes Agricultores, una organización a la que se ha vinculado al PP, asegura que cuenta con 21.500 afiliados; dispuso este año de un presupuesto cercano al millón de euros. Unos 600.000 provinieron de las cuotas de los agricultores y ganaderos sindicados, que pagaron 30 euros. Los 375.000 restantes se ingresaron con cargo a las subvenciones públicas que marca la legislación en materia de ayudas públicas a las Organizaciones Profesionales Agrarias. Para el 2010 se prevé una reducción de este concepto del 66%.

UU.?AA, perteneciente a UGT y en la órbita del PSOE, tiene en la comunidad 13.957 afiliados; a estos se suman otros 10.147 correspondientes a la federación de mujeres rurales y otros 560 a Ventonoso, asociación de propietarios forestales nacida para reclamar más participación en los beneficios eólicos. Su presupuesto este año es de 1,22 millones: 854.000 correspondientes a cuotas de los afiliados y 315.000 en subvenciones públicas.

El último termómetro que sirvió para medir la representatividad del campo fueron las elecciones a cámaras agrarias del año 2002. Sobre un censo total de 70.564 personas, Xóvenes obtuvo 18.975 votos (49 miembros electos), Unións 10.818 (28 miembros) y el Sindicato Labrego Galego, organización próxima al BNG, 9.924, lo que le otorgó 23 representantes. Eliminadas por ley las cámaras, el sistema para medir la representatividad será el Consello Agrario.



La industria se resiste a perder su posición a la hora de marcar el precio de la materia prima

El acuerdo firmado en Madrid en julio por industrias y sindicatos establecía que el precio de la leche en origen se situaría a finales de este año en 0,31 euros por litro gracias a la extensión de la figura del contrato homologado, que daría estabilidad a las relaciones entre productores e industrias. Estas son algunas claves.

1 ¿Por qué siguen bajas las cotizaciones?

El 90% de las explotaciones gallegas siguen vendiendo la materia prima sin un contrato homologado. De las más de 12.000 granjas gallegas, apenas 1.100 funcionan con esta fórmula. La industria sigue siendo reticente a extenderla porque sabe que pierde su poder para fijar unilateralmente los precios en origen.

2 ¿Por qué hay un mayor malestar en Galicia?

Desde el pasado verano los precios se han recuperado en todo el territorio español. Pero en la comunidad gallega, la media que percibe el productor es de 28 céntimos, entre tres y cuatro por debajo de lo que se paga en otras comunidades del norte.

3 ¿Qué papel está jugando la distribución?

El mismo que cuando estalló la crisis: sigue utilizando la leche como producto reclamo barato. Y lo hace así porque le ayuda la estrategia de la industria de eludir la figura de los contratos. Las cadenas comerciales se habían comprometido a priorizar en sus lineales de venta la leche proviniente de esta fórmula.

4 ¿Por qué ha fallado el pacto lácteo?

Ese documento carece de mecanismos coercitivos que obliguen a las partes a cumplir con lo acordado, como por ejemplo, un marco legal que impida que se venda en el campo leche sin un contrato. Los sindicatos plantean ahora esta nueva reivindicación.




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