Juan José Santamaría Conde, profesor del Departamento de Economía Aplicada y Decano-Presidente del Ilustre Colegio de Economistas de Pontevedra
Serenidad, transparencia y datos objetivos. Éstos son los criterios que según Juan José Santamaría deberían guiar a los poderes públicos en el proceso de reestructuración de las cajas gallegas. Presidente del Colegio de Economistas de Pontevedra, aunque se pronuncia a título personal, Santamaría cree que la auditoría solicitada por la Xunta sólo aspira a “legitimar una decisión de fusión ya tomada” y considera que “en este momento la unión de las cajas no es oportuna”.
-¿Qué opinión le merece la decisión del Parlamento gallego de renovar la Ley de Cajas?
- Parece una ley apresurada, hecha para forzar la fusión, y en economía, como en otros órdenes de la vida, todo aquello que se hace con prisa no suele ser aliado del acierto y tiende a acabar mal.
- ¿Es necesaria la fusión?
- No parece el mejor momento. Yo no estoy en contra o a favor de una fusión. Ése no es el debate, sino que el debate es según, cuándo, cómo y por qué. Lo más responsable hubiera sido plantear el proceso en el horizonte de la legislatura, para que se realizase con sosiego y serenidad. Pero cada día nos desayunamos con una novedad, con lo que da la sensación de que la prisa es mayor. Tengo la impresión de que los protagonistas de este proceso están cada vez más nerviosos, y nos están poniendo más nerviosos a los demás. Parece que se quiere cerrar esta operación cuanto antes, y la mayoría de los gallegos todavía no sabemos por qué. Hay algo en todo esto que no me encaja. Por eso, luz y taquígrafos.
- Observa zonas oscuras...
- Es extraño que ya se haya tomado una decisión cuando todavía hay una auditoría en curso. No tenemos información suficiente. Asistimos a un debate político en el que la realidad de los números no se conoce porque nadie quiere hacerlos públicos.
- La información la tienen las cajas, el Banco de España y la Xunta, ¿por qué otra auditoría?
- Pues porque alguien quiere mejorar su posición relativa. Ya se ha tomado una decisión, que es la fusión de las cajas, y ahora se trata de buscarle una legitimación económica. Está claro que esa decisión es unilateral y tomada desde el apriorismo.
- ¿Se puede confiar plenamente en esa auditoría?
- Cualquier auditoría depende del alcance que se le quiere dar. Frente a lo que algunos pretenden hacernos creer, una auditoría nunca es una investigación exacta, sino que utiliza técnicas de muestreo. Su resultado siempre va a depender de la finalidad que busquemos. Además, en este caso, no estamos ante una auditoría convencional, sino que ha sido encargada para un fin determinado. El problema de los auditores en España es su independencia. En teoría, eso estaría garantizado por la ley, pero la experiencia nos dice que el que paga condiciona el resultado. Es igual que cuando uno acude a los tribunales y solicita un perito de parte. Su juicio va a reforzar siempre nuestra opinión, por eso los jueces suelen solicitar un perito independiente.
- O sea, que es como disputar un partido con el resultado prefijado...
- No creo que esa auditoría vaya a sorprendernos con datos diferentes de los que ya manejan las cajas. Los datos son los que son. De lo que se trata es de su interpretación. Y en no pocas ocasiones la valoración de unos mismos datos da lugar a análisis totalmente diferentes, incluso contradictorios.
- Se justifica la prisa para no perder las fondos de ayuda que concede el Banco de España, que, según la Xunta, son limitados y tienen fecha de caducidad.
- Vamos a ver, lo primero que hay que decir es que esos fondos no son un regalo, no son gratis, sino que son préstamos del 7% y el 8% que deben devolverse en un tiempo determinado. Quiero decir que la fusión tendrá un alto precio que pagar. Será muy costosa. Y yo me pregunto, ¿podría la nueva caja devolver ese dinero? ¿Tendría la suficiente solvencia para hacerlo? Hasta ahora nadie nos ha dado una respuesta a esta cuestión. El FROB no puede ser el elemento que determine o no la fusión. Si ésta es beneficiosa en términos generales, se hará, pero, insisto, sin prisa, con los datos en la mano y con serenidad, sin perder los nervios.
- El presidente Feijóo garantiza que la fusión sería “paritaria e igualitaria”...
- Yo no sé qué significa eso exactamente. ¿Se refiere a un reparto al 50%? ¡No puede ser! Tendrían que mantener su proporcionalidad. En un fusión la dos partes deben realizar sacrificios, pero éstos deben ser proporcionales a su dimensión y negocio. En caso de que no fuese así, de que una parte aceptase realizar un mayor sacrificio de lo que en realidad le correspondería, sería porque lo acepta voluntariamente y, claro, alguna razón debe de haber para ello. Porque cuando la situación financiera de las dos entidades no está equiparada, puede haber una entidad que se vea más perjudicada que la otra.
- Feijóo también habla de preservar la solvencia y la galleguidad de las entidades...
- No creo que nadie ponga en tela de juicio esos dos conceptos, compartidos por la inmensa mayoría. Aunque yo creo que el orden de prioridades debe estar claro: primero solvencia y luego galleguidad. ¿De qué vale tener una empresa gallega si no es solvente? ¿Qué podría aportar realmente a la economía gallega? Y hasta ahora la historia de las cajas nos indica que han sabido respetar esos dos conceptos, ¿por qué no podrían seguir haciéndolo como hasta ahora?
- El texto legislativo que maneja el PP le otorga más poder y control a la Xunta sobre las cajas, ¿comparte ese principio?
- Los poderes políticos tienen por ley la función de reguladores, y está bien, pero eso no debe entenderse como la capacidad de inmiscuirse en la gestión de las cajas. Para eso están sus órganos de gobierno, que deben actuar con autonomía, como también recoge con claridad la propia ley. Además, en una economía de libre mercado, no se puede ser al mismo tiempo regulador y regulado, porque en ese caso los principios de libre concurrencia, que son esenciales, no funcionarían.
- El rechazo a la fusión es descalificado por el Gobierno gallego y el PP como fruto de “posiciones localistas trasnochadas”.
-Mire, eso de los ismos ni es algo peyorativo ni tampoco tiene que por qué ser encomiable. Si el localismo es detestable, también lo será el nacionalismo. Pero, en este caso, bienvenido sea ese localismo, porque hay un interés objetivo que reivindicar. En Galicia, hay dos grandes ciudades, A Coruña y Vigo, y es necesario que exista un equilibrio entre sus economías reales y financieras. Pero parece que en este caso el localismo sólo corresponde a Vigo. ¿Es que no hay un localismo desde el Norte? Y se lo dice una persona que nació en la provincia de A Coruña, en concreto en Muxía. Yo sólo escucho eso del localismo en voces que vienen desde el norte. Vigo y su comarca acaparan una tercera parte del PIB gallego y por ello tienen que hacerse valer.
En el sur de Galicia hay personas que defienden sus intereses de forma legítima, y se debe escucharlos. Son opiniones que merecen tanto respeto como las demás, así que en lugar de despreciarlas, analícense. En un debate cuando objetivamente no se pueden hacer valer las posiciones de una parte, se tiende a descalificar al adversario convirtiendo sus argumentos en caricaturas. Ésa es una estrategia equivocada. En vez de norte y sur, la clave es una vertebración territorial, y no tengo nada claro que una fusión de las cajas pudiese garantizar una distribución equilibrada del poder y los servicios financieros de Galicia.
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