La expedición que la asociación Oceana Europa llevó a cabo durante tres meses en el litoral atlántico y cantábrico ha tenido ya su primera repercusión. Se trata de un profuso informe en el que, entre sus muchas conclusiones, se aboga por ampliar el área protegida que ocupa actualmente el Parque Nacional das Illas Atlánticas.
De este modo, se aboga por incluir en este entorno ya no solo los bajos aledaños a las islas de Ons y de Sálvora, sino que se defiende la inclusión en este parque nacional a las islas Sisargas, una demanda que dijo asumir hace más de un año la ministra Elena Espinosa en una entrevista a La Voz de Galicia.
La expedición científica a bordo del Oceana Ranger pudo constatar que, en el entorno de Ons y Sálvora, se localizan algunas de «las principales elevaciones (geomorfológicas) observadas durante este trabajo», situándoe normalmente por debajo de los cien metros sobre el fondo marino. En este marco, se reseña que frente a la playa Melide se avistaron de «forma dispersa en los fondos detríticos» habitáts de maërl o bosques de varios grupos de algas.
Añaden, en este punto, que Ons es una ínsula «con bajos rocosos cercanos» en los que es factible observar «gorgonias, corales amarillos y esponjas diversas» y donde «la presencia de peces es frecuente». En este sentido, se alude a gallanos, cabrillas, maragotas o fanecas.
Y claro está, tratándose de Ons no podía evitar citarse, ya en sus fondos blandos, los pulpos, especie que convive en este hábitat con moluscos, equinodermos o peces, como rapes o pintarrojas, entre otras.
Ante esta diversidad y las circunstancias observadas en el transcurso de este expedición, Oceana mantiene la tesis de que la zona a proteger en el litoral pontevedrés podría ser mayor, toda vez que quedan áreas que no han podido ser estudiadas por el colectivo. Es por ello que los ecologista apremian a la Administración a que elabore «planes de gestión específicos» para la ría de Pontevedra, así como para el resto de rías de la cornisa galaico-cantábrica. En este punto, se incide específicamente que se debe incluir a las Rías Baixas y a las Rías Altas.
Así, Ricardo Aguilar, director de Investigación de Oceana Europa, puso de manifiesto que «el mal estado de los recursos pesqueros, la gran cantidad de basuras encontradas y la necesidad de cumplir con los objetivos internacionales para detener la pérdida de biodiversidad exigen la creación inmediata de nuevas áreas marinas protegidas en el mar Cantábrico y aguas atlánticas gallegas».
La contaminación
En este mismo informe, además de analizar pormenorizadamente las especies de fauna y flora avistadas por los científicos, Oceana dedica un amplio apartado del estudio a abordar las amenazas que se ciernen sobre el litoral galaico y cantábrico. En el caso del Parque Nacional das Illas Atlánticas prácticamente se circunscriben a lo que es la contaminación marina.
Así, en el área de la isla de Ons, al igual que en las Sisargas, se indice que el nivel de impacto de restos de aparejos, metales y otras basuras es bajo, mientras que el de plásticos es prácticamente inexistente. Por su parte, en el caso de Sálvora la situación es más grave en lo que se refiere a restos de aparejos, cuya presencia implica un alto impacto ambiental sobre este entorno. Asimismo, no hay constancia de incidencias de metales y plásticos, mientras que la influencia de otras basuras sobre el medio natural es baja.
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