Puentes y Calzadas, la empresa que construye el puerto deportivo de Massó, remitió un burofax a la alcaldesa de Cangas la semana pasada en el que afirma que tanto el Concello como «las personas que han intervenido» en la adopción de los acuerdos de prohibir el acceso de los vehículos pesados a las obras, serán «responsables de los daños y perjuicios que puedan ocasionarse, ya sean de carácter económico o medioambiental».
La empresa dice que desde la «aparición» de la señal de tráfico, las fuerzas de orden público dejaron de proteger las obras. Afirma que es imposible continuarlas «debido a la violenta oposición de un reducido grupo de personas» y advierte que existe el peligro de que lo ya realizado se venga abajo a causa de los temporales.
Acompaña su escrito con un informe del director de obra que alerta sobre dicho peligro en el llamado muelle roto.
Los trabajos está paralizados en la práctica desde hace cuatro meses. En ese tiempo, solamente entraron unos pocos camiones con piedra un día, antes de que fuese colocada la última de las cinco señales que prohíben el paso a vehículos pesados en otros tantos accesos a Massó. La empresa reconoce que los trabajos apenas han avanzado.
Desde el año 2005, cuando la Autoridad Portuaria de Vigo autorizó a Marina Atlántica a construir el puerto deportivo, las dos empresas contratadas solo lograron ejecutar una parte mínima del proyecto. Puentes preveía reiniciar las obras el lunes de la pasada semana. Finalmente, no logró la protección policial que pretendía a causa, precisamente, de las señales que limitan el tránsito pesado a Massó. La Guardia Civil no parece dispuesta a escoltar los camiones si hay señales.
Un par de días después, el 25 de noviembre, Puentes y Calzadas envió al citado fax al Concello, recordándole de nuevo que cuenta con autorización para ejecutar el proyecto.
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