Los vertidos incontrolados que se repartían por los montes de Gondomar tienen los días contados. El departamento de Medio Ambiente ha eliminado cinco de ellos en Donas, Borreiros, Peitieiros y en las proximidades del cruce de la carretera de Camos con la de Vincios. Esta última parroquia alberga el único pendiente de anular. En este caso, se trata de una acumulación de unas 400 toneladas de residuos en una finca privada cuyo responsable es el Concello. A lo largo de más de una década, el Ayuntamiento ha vertido los muebles y electrodomésticos que los vecinos desechaban en dicho lugar creando una auténtica montaña de residuos altamente peligrosa para el entorno.
La asociación de vecinos "O Castelo" de Vilaza denunció el asunto en varias ocasiones. Uno de sus vocales, Francisco Martínez, aseguraba ayer que ya se han dado varios incendios en el recinto. "Por suerte el fuego no se propagó al monte, pero podría ocurrir", indica.
La concejalía que dirige Carlos Cabaleiro responde así a las demandas y ha retirado ya una pequeña parte del vertido. "Estamos esperando unha modificación do contrato con Geseco que debe aprobar o pleno para continuar", explica el edil, quien asegura que la partida de 64.000 euros aprobada en la última sesión plenaria se destinará precisamente al nuevo servicio de transporte de enseres que ofrecerá la concesionaria del servicio de recogida de basura. Así, estos residuos irán a parar a una planta de Porriño.
El asunto abre el debate político, ya que Cabaleiro acusa al BNG de acumular la mayor parte del vertido en Vilaza durante sus dos años de mandato. El ex alcalde nacionalista, Antonio Araúxo, lo desmiente y asegura que no le dio tiempo de acabar con este peligroso vertido. En cualquier caso, el anterior regidor recuerda que su gobierno abrió el punto limpio de Vincios, instalación que redujo considerablemente el traslado de muebles y electrodomésticos a esta propiedad de Vilaza.
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