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GALICIA

07/09/2009 | J. Pastoriza


La ciudad sufre dos cortes de agua cada día por el ruinoso estado de 117 kilómetros de tuberías


El 11% de las canalizaciones, muchas de ellas en pleno centro, está obsoleto al haberse instalado hace cuatro décadas

Imagen de la zanja excavada para reparar una tubería rota, el jueves, en la calle Colón. // Jesús de Arcos

Obsoleta y muy deteriorada. Una parte importante de la red subterránea de suministro de agua de la ciudad se encuentra en un estado ruinoso, y cada día lo sufren decenas o cientos de ciudadanos. El pasado jueves, sin ir más lejos, padecieron un corte de dos horas miles de residentes en todo el ámbito entre Príncipe y Areal. El 11% de las canalizaciones, o lo que es lo mismo, 117 kilómetros de tubo, tiene más de cuarenta años de antigüedad y está fabricada en fibrocemento, un material que se rompe con facilidad. A diario se producen dos casos, y el promedio aumenta cada año, según reflejan los datos de la empresa concesionaria del servicio, Aqualia, que ha elaborado un informe sobre las incidencias en el abastecimiento.

La red viguesa consta de algo más de mil kilómetros de tuberías y es compleja por la irregular orografía de la ciudad. "Las actuaciones de mantenimiento a lo largo de la vida de una conducción de fibrocemento se incrementan de forma exponencial", señalan los técnicos de la empresa gestora, que apuntan a renglón seguido: "Cada vez son más frecuentes las labores de conservación necesarias, que repercuten sobre el usuario final. Éste se ve afectado de forma directa como consecuencia del mal funcionamiento de las conducciones".

La sucesiva renovación de calles de la ciudad ha supuesto la sustitución de 900 kilómetros de viajas tuberías, pero el resto son las originales. Las humanizaciones de calles han contribuido a acelerar el proceso, ya que además de ensancharse las aceras y colocarse nuevo mobiliario, se suplen las tuberías por otras fabricadas en PVC. El año pasado se colocaron más de cuatro kilómetros de conducciones nuevas para eliminar las obsoletas, y en lo que va de 2009 ya se ha duplicado la cifra ante la oleada de reformas en viales. Aún así pasarán todavía años antes de que esté completamente actualizada la red general, y pese a que se reducen progresivamente los kilómetros de tubos anticuados, el promedio de incidencias ha aumentado en el último lustro. La media en 2004 era de 337 por semestre, y se ha elevado hasta los 352.

Muchas de las viejas conducciones están en pleno centro de la ciudad y alimentan a una gran densidad de población, por lo que las roturas tienen una gran repercusión sobre los afectados. La del miércoles se produjo en plena calle Colón, en el tramo entre García Barbón y Areal, donde en 2005 se renovó, dentro del plan de humanizaciones del gobierno anterior, una de las aceras, pero no la que resultó afectada.

Las incidencias en tuberías sustituidas representan sólo el 18% de las que se producen, lo que deja patente la influencia de la antigüedad en las roturas.



La ruta de los géiseres


En menos de una semana, dos canalizaciones y una boca de riego saltaron por los aires provocando surtidores de hasta 30 metros de altura

No proceden de fuentes termales ni expelen fuentes de vapor. Pero resultan igual de espectaculares para los no iniciados y, aunque su agua sea fría, caldean los ánimos de los que sufren sus consecuencias. Vigo tiene su propia ruta de los géiseres,como algunos lugares de Irlanda y el Parque Nacional de Yellowstone. Aunque sin mapa definido; hoy toca aquí y mañana allí. En menos de una semana, la ciudad ofreció la posibilidad de ver tres surtidores espontáneos, que llegaron a alcanzar los 30 metros de altura.

El lunes pasado, 31 de agosto, una avería en una boca de riego en la calle Príncipe, en frente del MARCO, provocó a las 11 de la mañana un chorro de agua que entraba por las ventanas del primer piso, donde tiene su sede la Cadena Cope. La preocupación por que se pudiese tratar de un fallo general del sistema de abastecimiento de aguas llevo a los técnicos del Concello a revisar todas las tomas de la zona.

Sin embargo, el jueves 3 de septiembre se repitió el fenómeno en el entorno. La rotura de una tubería en Colón soltó un chorro de tales dimensiones que derivó en una espectacular riada y dejó sin agua el centro urbano, desde Príncipe hasta Areal. En este caso se debió al material obsoleto con el que había sido construida la canalización.

El sábado 5, el cráter del géiser se desplazó a Navia. Una fractura en el codo de una acometida de aguas en un edificio en construcción en el número 24 de Teixugueiras propulsó la salida de un surtidor que alcanzó los 30 metros de altura. "Iba a desayunar a las siete y media de la mañana cuando vi la columna de agua, que llegaba al sexto piso del bloque de viviendas, sin contar el entresuelo", relataba un vecino. No fue hasta las ocho que se desplazó a la zona afectada la Policía Local. Técnicos de Aqualia acudieron también entonces para repararlo.

¿Cuál será la próxima tapadera que salte como si se descubriese una olla a presión?




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