Nuevo varapalo de la Xunta al Plan General de Ordenación Municipal (PGOM) de Vigo. La Dirección Xeral de Urbanismo ha emitido un informe desfavorable en materia de costas en el que rechaza la edificación residencial prevista en catorce zonas de la franja litoral. Ordena al Concello clasificar el suelo afectado como «rústico de protección». Esto conllevará una revisión obligada y a conciencia de distintos ámbitos del planeamiento.
El informe, firmado la pasada semana, consta de 29 puntos. De su lectura se desprende el interés de la Consellería de Política Territorial en proteger la franja costera de Vigo. En líneas generales se muestra restrictiva con las alegres previsiones del equipo redactor del PGOM y trata de preservar del hecho urbanizador espacios de servidumbre marítimo-terrestre de numerosos puntos comprendidos entre los concellos de Nigrán y Redondela.
Las correcciones que ordena el departamento de la Consellería de Política Territorial se basan en la aplicación de la ley de Costas. Cabe recordar que la normativa autonómica, más restrictiva que la estatal, extiende la línea de protección del litoral a 200 metros, salvo casos especiales que deben estar justificados.
Cómputos
El director xeral de Urbansimo advierte que en unos casos el Concello propone recalificar el suelo para uso residencial cuando debe ser «rústico de protección de costas» y en otros lo califica dentro de sistemas generales, lo que permite computar edificabilidades en otros ámbitos.
Pero uno de los aspectos más significativos del informe, en el que la Xunta muestra un mayor celo que el Ayuntamiento a la hora de salvaguardar espacios litorales, es la anulación de posibles urbanizaciones en el entorno de playas como O Vao, Samil, Argazada, Carril, Santa Baia y Agro. Las anulaciones encajan con la filosofía del Gobierno de Touriño de extremar la vigilancia y evitar la presión urbanística sobre la costa.
Vigo no es ajena a la oleada de urbanizaciones que amenazan la costa gallega. Más bien es uno de los epicentros de las mayores operaciones inmobiliarias. La presión (el PGOM prevé 138.000 pisos) se concentra en el casco urbano y el extrarradio, pero el informe de la Xunta demuestra que el deslinde marítimo-terrestre tampoco se libra. De Cabo Estai a Teis, el Concello planificó usos residenciales y hay puntos del litoral que se han usado para computar edificabilidad en otros ámbitos.
As Rochas. En este ámbito se clasifica como suelo urbano lo que hasta ahora era urbanizable no programado «sen mediar o seu desenvolvemento por ningunha figura de planeamento nin variación obxectiva algunha das condicións urbanísticas». La Xunta obliga a que sea rústico de protección de costas, incluyendo terrenos que están dentro de Cabo Estai Sur (39.437 metros cuadrados con ordenación detallada de viviendas unifamiliares y adosados de tres plantas).
Cabo Estai. Los terrenos que disten menos de doscientos metros del límite interior de la ribera del mar no podrán incluirse en este sector, que comprende 23.260 metros y remite a un futuro plan especial. También deberán ser clasificados como rústicos de protección los que estén dentro de la franja de 200 metros de Cabo Estai Norte, aunque formen parte del sistema de espacios libres y zonas verdes.
O Vao. Detrás de la playa, la línea de suelo urbano deberá retirarse unos metros en toda la franja comprendida entre la Xunqueira y Breadouro. Ahí se contemplan viviendas unifamiliares de tres plantas. Detrás de Breadouro hay un ámbito de 13.564 metros.
Carrasqueira. En el arenal de Foz, el deslinde de dominio público sigue tierra adentro con el cauce del Lagares. En la banda oeste del río deben clasificarse como rústicos de protección terrenos que se clasifican como urbanizables.
Rotea. Terrenos de este sector que limita con Redondela, de 143.000 metros cuadrados y que prevé seis alturas, no reúnen los requisitos para ser suelo urbano. Tampoco una zona de servidumbre de Cacharela.
![]() |
![]() |
![]() |