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El modelo Val Miñor
20/06/2005
Uno de los factores que probablemente han limitado la modernización y el
crecimiento ordenado del Val Miñor, ha sido la falta de un proyecto bien
elaborado de comarca. Algo así como eso que Corina Porro ha hecho suyo y que a
fuerza de repetirlo ha logrado comprender: "El modelo de ciudad"
En los municipios del Val Miñor, los alcaldes que se han ido sucediendo en
todos estos años de democracia -años en los que otros municipios del Estado han
dado importantes saltos cualitativos- no han conseguido despegarse del modelo
tradicional de gestión. Es decir, del modelo del piche, la bombilla y el
hormigón a gó-gó.
Y esto, que responde no tanto a factores culturales de los propios alcaldes
–que también- cuanto a electoralismo puro y duro debido al importante peso del
voto rural (actualmente en recesión) ha condenado a una de las áreas
geográficas más bellas del mundo, a un modelo de crecimiento tercermundista,
donde basura, pozos negros, galpones, misas por megafonía, foguetes, urbanismo
de toma y daca y otros ingredientes, conviven de espaldas al mundo
desarrollado.
A titulo de ejemplo, sectores estratégicos, que son los motores del desarrollo
en cualquier área turística: la hostelería, en el Val Miñor (con algunas
honrosas excepciones en cada uno de los tres municipios y que están en la mente
de todos) no ha superado el viejo concepto de churrasco. Basta con darse un
paseo por lugares de gran concentración turística del Val Miñor e intentar
comer o que te sirvan una ración de pulpo.
Pepe Mouriño