La Consellería de Medio Ambiente inspeccionará los emisarios submarinos de aguas residuales e industriales existentes en las rías gallegas para comprobar sus condiciones actuales y evaluar los vertidos registrados en el litoral de la comunidad, así como visualizar las zonas en las que se detecten incidencias. Una de esas canalizaciones está ubicada frente a la viguesa playa de Samil, cuyo estado, además de funcionamiento, siempre ha estado bajo sospecha.
La iniciativa pretende identificar, localizar y revisar estas infraestructuras de saneamiento, distribuidas en los 1.700 kilómetros de costa, mediante equipos de filmación remota que permitirán obtener imágenes de calidad superior en tiempo real.
Su objetivo es conocer el grado de contaminación del mar y planificar medidas de protección de uso del litoral, además de hacer un seguimiento a los más de 100 titulares autorizados a realizar vertidos desde tierra al mar. Así lo explicó ayer el titular de este departamento, Manuel Vázquez, junto a la conselleira de Pesca, Carmen Gallego, durante la presentación de este sistema, enmarcado en el Plan de Control de Vertidos de Emisarios Submarinos y concebido como culminación al Plan de Saneamento Integral de Galicia, cuya prioridad se centró en construir, ampliar 76 depuradoras.
El proyecto, al que se dedicarán más de 1,1 millones y adjudicado en septiembre a Serumano, primará las rías de Vigo, Pontevedra, Arousa, Muros-Noia, A Coruña-O Burgo y Ferrol, consideradas de alta prioridad, pese a que se desarrollarán, posteriormente, en las de Ribadeo, Foz, Viveiro-O Barqueiro, Cariño, Ortigueira, Cedeira, Betanzos, Camariñas, Corcubión y Baiona.
Planificación
Concluidos estos estudios, Medio Ambiente empleará sus resultados para definir las líneas estratégicas de protección del litoral de forma que se pueda realizar una planificación sostenible de la costa que garantice la compatibilidad de usos y la preservación del medio marino.
El proyecto partirá de la elaboración de un diagnóstico de la situación, donde se definirán los usos del agua, zonas sensibles y autorizaciones de vertido para evaluar riesgos y priorizar actuaciones. Después se definirán los criterios mínimos de dilución de los vertidos tras estudiar los fondos marinos, las corrientes y la dinámica litoral.
Así, se determinará la naturaleza del vertido, el caudal, la concentración de los contaminantes, el grado de afectación a la riqueza ecológica, la sinergia con puntos de vertidos próximos y la existencia de zonas de recreo y marisqueo.
Finalmente, se establecerán unos requisitos mínimos de depuración atendiendo a los procesos de vigilancia y control, la evaluación de las alternativas y el diseño de un emisario o emisarios tipo óptimos para las rías de Galicia.
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