La planta ocupará 62.000 metros cuadrados y el principal impacto es la supresión de una zona de bosque húmedo
La macrodepuradora de Vigo ocupará 132 parcelas que suman seis hectáreas de suelo, y en nueve de las fincas hay viviendas unifamiliares, según figura en la resolución publicada ayer en el Diario Oficial de Galicia. El anuncio, que detalla la relación de afectados, da el pistoletazo de salida a la exposición pública del anteproyecto de la obra y del estudio de impacto ambiental, por lo que los interesados en conocerlos y presentar alegaciones pueden ya acceder a los documentos en la Gerencia de Urbanismo. Aunque la planta tendrá una superficie ligeramente superior a la actual, se desplaza al liberarse una zona de dominio público, y obliga a expropiar 62.000 m2 más, casi todas propiedad de particulares.
Tres viviendas están dentro de la parcela de la macrodepuradora, pero hay otras seis también afectadas en el entorno, donde se ha diseñado un cinturón verde para reducir su impacto paisajístico y permitir el uso público. Los afectados celebrarán esta tarde a las ocho una asamblea para estudiar la alegación que presentarán al anteproyecto y al estudio de impacto.
"Notables beneficios"
Este último mantiene que la obra generará "notables beneficios ambientales", ya que eliminaría las deficiencias de saneamiento, los olores, y la contaminación de fecales en la Ría por la mala depuración actual de los residuos. El mayor daño al medio se producirá con la supresión de una zona de bosque húmedo, "un hábitat prioritario que queda fuera de los espacios de la Red Natura", señala el documento de síntesis del estudio. Para paliar la pérdida se ha proyectado una medida compensatoria con la recuperación de este mismo tipo de hábitat en un espacio aledaño al Río Lagares. El estudio incluye un programa de vigilancia en la fase de obra, en la que no se interrumpiría el proceso de depuración para evitar vertidos masivos al mar,
El anteproyecto no incluye el nuevo emisario para transportar el agua tratada al interior de la Ría y alejarla así de la costa. La conducción tendrá una longitud cercana a los cuatro kilómetros, según la alternativa elegida. No obstante, el documento de síntesis mantiene que el anteproyecto se redactará en el transcurso de la construcción de la planta, e incluso asegura que la canalización submarina estará acabada antes de que concluya la obra en tierra.
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