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La Voz de Galicia

Inversión multiplicada por cinco

09/06/2006 | m.a.r. | VIGO


Análisis

El nuevo Plan General de Nigrán permitiría obtener sustanciosos beneficios a los compradores del suelo rústico o de baja edificabilidad que el Concello pretende recalificar


GUSTAVO RIVAS

Los cerca de 85.500 metros cuadrados de terreno comprados en Nigrán por directivos del Real Club Celta, todos ellos con calificaciones urbanísticas de suelo rústico o de baja edificabilidad, multiplicarían su valor de mercado hasta cinco veces si el Plan General propuesto por el actual alcalde fuese adelante.

Ni una sola de estas fincas se devalúa o mantiene sus posibilidades con la nueva ordenación urbana. En todos los casos, las parcelas aparecen favorecidas por un planeamiento que concentra frente al mar la mayor edificabilidad y mantiene gran parte del rural inalterable.

En esencia, entender el urbanismo en Nigrán es delicado. Porque tan cierto es que a la llamada del nuevo plan acudieron ávidos compradores de suelo potencialmente fértil, como que muchos propietarios malvendieron sus fincas por falta de información.

El actual alcalde, Alfredo Rodríguez, no miente cuando asegura que el avance del plan (donde se resumen los posibles cambios) se expuso en el anterior mandato, por lo que cada propietario sabía lo que aguardaba a sus fincas. Pero lo que no puede negar es que el documento final convirtió en rústicas muchas parcelas que en el avance se presumían edificables, y viceversa.

Para calcular la posible rentabilidad de estas fincas tocadas por la mágica vara recalificadora, baste tomar una extensión tipo (50.000 metros cuadrados), calificada en la actualidad como rústica y donde el nuevo Plan General hace viable una edificabilidad del 0,30%. La entrada en vigor del nuevo planeamiento convertiría unos terrenos sobre los que apenas se podían levantar edificaciones en tiras urbanizables con capacidad para 150 viviendas. Al precio medio de mercado en Nigrán (3.000 euros por metro cuadrado cerca de la costa), reportarían al promotor unos ingresos próximos a los 31,5 millones de euros.

El monto sería suficiente para obtener suculentos beneficios después de sufragar los imprescindibles costes de urbanización, las obligatorias cesiones para viales y para el Concello y el coste inicial de la parcela. Urbanistas consultados por este periódico calculan que el valor del terreno se podría multiplicar hasta por cinco en el caso de los suelos rústicos que pasan a ser urbanizables.




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