Efectivos de la policía local de Nigrán visitaron ayer los domicilios de los representantes vecinales con el fin de poder identificarlos.
Los agentes tomaron nota de los datos de los documentos nacionales de identidad de cada uno de ellos, dentro de las diligencias que se instruyen tras la revuelta del viernes.
La medida no ha sentado nada bien en el municipio. Los responsables de los colectivos parroquiales piensan que se trata de una medida de intimidación.
La presidenta de la asociación A Hirmandade de Priegue, Cristina Mejuto, afirma que están siendo perseguidos por los guardias municipales y lo considera una provocación.
La actitud del cuerpo de la policía local de Nigrán el pasado viernes ha sido puesta en entredicho por vecinos y grupos políticos de la oposición.
El portavoz socialista, Manuel Rial, destacó en su última comparecencia que, si bien la actitud de la Guardia Civil había sido ejemplar, no podía decir lo mismo de los agentes locales, aunque responsabilizó en última instancia al alcalde, Alfredo Rodríguez.
Del mismo modo se pronunció el edil del BNG, David Giráldez, para quien es reprochable el empleo de gases tóxicos hacia los vecinos de Nigrán.
Persecución
Representantes de varias asociaciones criticaron haber sido perseguidos por varias patrullas cuando anunciaron la convocatoria de la manifestación.
Por otra parte, el concejal nacionalista, Xan Lois Lomba, también tuvo un altercado el día del pleno con los guardias municipales. Minutos antes de celebrarse la sesión, el edil del BNG quiso reordenar las sillas de la sala con el fin de permitir una mayor afluencia de vecinos. Pero la policía local le impidió hacerlo por orden del alcalde.
Minutos antes de la sesión plenaria también se procedió a identificar al público y se entregaron números para seguir un orden en el acceso a la sala.
Esta medida de seguridad no hizo sino calentar los ánimos de los manifestantes, que acabaron a pedradas contra el gobierno local.
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