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RECORTES DE PRENSA

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EL CORREO GALLEGO

GALICIA

12/11/2008 | Natalia Sequeiro | SANTIAGO


Estados Unidos elige Galicia para plantar maíz transgénico


El cultivo de organismos genéticamente modificados no ha llegado aún a la comunidad ·· La UE sólo permite sembrar un tipo de este vegetal resistente al taladro, que no afecta aquí ·· La multinacional de EEUU ensaya un nuevo producto que está a punto de aprobarse

Aunque muchos pueden importarse para incluir en alimentos para animales y humanos, la Unión Europea solo permite un tipo de cultivo transgénico en su territorio, el denominado maíz BT o Mon 810. Patentado por Monsanto, el vegetal se ha modificado genéticamente para que sea resistente a la plaga del taladro. La multinacional norteamericana no ha encontrado compradores para sus semillas en Galicia, ya que este insecto no afecta a las cosechas. Pero espera que otro de sus maíces, el NK-603, sí tenga aceptación entre los agricultores de la cornisa cantábrica. El NK-603 incorpora un gen que hace al maíz resistente a un herbicida, el glifosato, que también comercializa Monsanto. "Permitiría controlar las malas hierbas", explica Carlos Vicente, presidente del grupo de nuevas tecnologías de Anove, la asociación que agrupa a una veintena de empresas dedicadas a la biotecnología vegetal. Monsanto espera que la UE apruebe el cultivo de este producto dado que ya permite su importación. De producirse la autorización, Galicia podría sumarse por primera vez al cultivo de transgénicos, algo que ya sucede en comunidades como Navarra, Cataluña, Aragón, Extremadura o Andalucía. Hasta el momento, según Anove, la plantación de transgénicos en Galicia se ha limitado a los ensayos autorizados por el Ministerio de Medio Ambiente, pero realizados sin el conocimiento de los ayuntamientos en los que se producían. Vicente explica que este año se probará el NK-603 en la comunidad.

Los ensayos han despertado la oposición de 24 colectivos de la comunidad que se han agrupado en la Plataforma Galega Antitranxénicos. El grupo quiere que Galicia se blinde ante los organismos genéticamente modificados y promueve su declaración como zona libre de transgénicos. El BNG ha recogido sus peticiones y la cuestión se debatirá en el Parlamento a finales de año. La medida, más simbólica que real, no serviría para impedir la llegada del NK-603 a Galicia, ya que la autorización depende exclusivamente de la UE.

Las multinacionales que los crean defienden los transgénicos porque crecen fuertes y sanos casi sin esfuerzo para el agricultor, con lo que también se reduce la mano de obra y se ahorra considerablemente el combustible de los vehículos necesarios para la labranza. "Si en Galicia no se usa la biotecnología, sus agricultores perderán productividad", explica Carlos Vicente, representante de Monsanto en Anove.

La versión de los ecologistas, es muy diferente. Según Greenpeace los organismos modificados genéticamente refuerzan el control de la alimentación mundial por parte de unas pocas empresas multinacionales. La reducción de mano de obra se convierte en un arma de doble filo. En países como Argentina la entrada de la soja transgénica motivó el hacinamiento en la periferia de las ciudades de los trabajadores que sobrababan en el campo. Los ecologistas denuncian que las multinacionales obligan a los agricultores a comprar semillas para cada cosecha, ya que las plantas no germinan naturalmente. Además, deben adquirir también el herbicida para el que son resistentes. Denuncian, también, el empobrecimiento de los suelos.

CONSUMO

Ya han entrado en la mesa

El aceite Carbonell o Koipesol, las mermeladas de Hero, el Nesquik, Nescafé o Bonka de Nestlé, los cereales de Kellogs, el pan de molde de Bimbo o los Lacasitos. Estos son algunos de los productos que Greenpeace incluye en su lista roja por contener transgénicos en su composición. Aunque todavía no se cultivan en Galicia, los transgénicos ya han llegado a las mesas. En todo el mundo unos doce millones de agricultores plantan vegetales genéticamente modificados. Estados Unidos es el principal productor, con 57,7 millones de hectáreas de estos cultivos. Le siguen Argentina, Brasil, Canadá, India y China. En total, son 23 las naciones que cultivaron transgénicos en 2007, según el informe anual de Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agrobiotecnológicas.

España es el mayor productor de maíz transgénico de la Unión Europea (UE) y el número 12 del mundo. En sólo un año la superficie cultivada ha crecido un 40% y ya supera las 75.000 hectáreas. Más del 80% de los terrenos se encuentran en Aragón y Cataluña.

Etiquetado

Es díficil saber si se está consumiendo un transgénico. La Organización Mundial de la Salud, asegura que los organismos aprobados son seguros, pero otros estudios los consideran, sin embargo, responsables del aumento de alergias. Las barritas biomanán, por ejemplo, advierten en su etiqueta que llevan transgénicos. La legislación obliga a indicarlo si contienen al menos un 0,9% del total. No obstante, las gallegas Cuétara no lo hacen, pese a que Greenpeace las incluye en su lista roja.

Secretario de desenvolvemento rural de Unións Agrarias

Xacobo Feijoo: "Solo la opinión pública frenaría su introducción"

- ¿Cree que los agricultores gallegos comprarán el maíz NK603 si se aprueba su cultivo?

- Yo creo que sí, ese tipo de maíz es resistente al glifosato, que es un herbicida que se usa mucho. Los transgénicos permiten también ahorrar en gasóleo, lo que juega económicamente a favor. Salvo que la opinión pública lo tenga muy claro y se muestre en contra, creo que este tipo de maíz llegará a Galicia.

- ¿Cuál es la postura de Unións Agrarias sobre los organismos genénticamente modificados?

- No tenemos una postura definida. Los transgénicos ya son una realidad, pero el debate yo creo que no se limita a si son buenos o malos, sino que hay que verlo desde el punto de vista científico, medioambiental y económico/moral. La ciencia debe determinar si son perjudiciales para la salud o para el medioambiente. Muchas veces, más que a los transgénicos, la oposición es a que la alimentación esté en mano de solo dos o tres compañías multinacionales.

- Dice que son una realidad, ¿cree que la población es consciente de que los consume?

- Debe de haber una legislación muy clara que obligue a dar información en las etiquetas a los productores. Los transgénicos entran también a través de la cadena alimentaria, ya que el ganado se alimenta de estos productos. Tiene que haber también normas de trazabilidad.

- Los ecologistas temen que estos productos acaben con las variedades tradicionales de semillas. ¿Está de acuerdo?

- Las compañías buscan el negocio, pero tiene que conservarse una base genética del maíz, del arroz, de la soja tradicional. En África se habla de que ya hay malas hierbas híbridas que se han hecho también resistentes al glifosato.




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